Comentario editorial Número 67

Comentario editorial

Número 67

abril/mayo/junio 2016

Ser responsable ante Dios por sus acciones es una de las primeras lecciones que se enseñan en el guión de la Biblia. Lucifer (disfrazado de serpiente) engañó a Eva para que comiera del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Luego, Eva persuadió a Adán para que hiciera lo mismo. Cuando el Señor los confrontó en cuanto a lo que había ocurrido, Adán intentó culpar a su esposa. Cuando se le preguntó qué había hecho, Eva trató de trasladar la responsabilidad a la serpiente. El Señor, sin embargo, hizo que cada uno de ellos rindiera cuentas por sus acciones al medir un juicio justo por sus elecciones individuales (ver Génesis 3:7-25).

Responsabilidad originada en la ley de Dios

En esta vida, tenemos la oportunidad de elegir lo que queremos, ya sea la obediencia a la ley de Dios o convertirnos en una ley para nosotros mismos. El primero produce eterna bendición y salvación; este último trae una muerte eterna. En otras palabras, en cada pensamiento y acción que tomamos, somos responsables ante Dios.

La obediencia requiere introspección

Para crecer, debemos mirar profundamente dentro de nosotros mismos y hacer preguntas difíciles sobre nuestros motivos. Alma 3:27 es un lugar excelente para probar nuestra rectitud; describe una prueba. Esta prueba significa si estás o no listo para pararte en el tribunal y ser juzgado por Cristo. Use estos versículos como una forma constructiva de cambiar su corazón y su mente cuando no llegue a la cruz. Recuerde ser positivo en sus pensamientos con respecto a cómo puede cambiar.

La obediencia se aprende haciendo

No aprendemos la obediencia solo leyendo o estudiando, y Dios no solo nos da obediencia. Lo que Dios hace, en cambio, es darnos oportunidades para ser obedientes. Estas oportunidades no necesariamente se presentan cuando todo va a nuestro favor. En estos casos, no reflejan verdadera obediencia. ¿Por qué? Cualquier cosa de valor o valor debe tener un costo. Cuanto mayor sea el costo, mayor será el valor. La verdadera obediencia viene en forma de sacrificio. Tenemos el ejemplo infinito demostrado por nuestro Señor y Salvador. Su obediencia fue realizada en la cruz. Fue el ejemplo de muchos atributos del Reino, pero sobre todo, de la obediencia. “…sin embargo, no se haga mi voluntad, sino la tuya.”(Lucas 22:42.)

La obediencia requiere orden

El orden es una de las palabras definitorias que describen a Dios. Es sobre esa base entonces, que debemos trabajar para poner nuestras vidas en orden sagrado. Esto comienza con el genuino deseo de amar a Dios. Este amor de Dios nos mueve entonces a querer agradarle. El deseo de agradar requiere la fe a la que se refiere Hebreos 11:6: “Sin fe es imposible agradar a él." Finalmente, esta fe lleva a la acción inspirada, la cual, si se hace con verdadera intención de corazón, tiene la promesa del Espíritu Santo.

Recuerde, no podemos ser un poco más justos que los que nos rodean si queremos estar en el Reino.

 

JAMES VUN CAÑÓN

LA PRIMERA PRESIDENCIA

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