Números

Números

CAPÍTULO 1

El pueblo contado: los levitas están exentos.

1 Y habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el tabernáculo de reunión, el día primero del mes segundo, en el año segundo de su salida de la tierra de Egipto, diciendo:

2 Tomad la cuenta de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de sus nombres, cada varón por sus cabezas;

3 De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel; tú y Aarón los contaréis por sus ejércitos.

4 Y con vosotros habrá un hombre de cada tribu; cada cabeza de la casa de sus padres.

5 Y estos son los nombres de los varones que estarán con vosotros; de la tribu de Rubén; Elizur hijo de Shedeur.

6 de Simeón; Selumiel hijo de Zurisadai.

7 de Judá; Naasón hijo de Aminadab.

8 de Isacar; Natanael hijo de Zuar.

9 de Zabulón; Eliab hijo de Helón.

10 De los hijos de José; de Efraín; Elisama hijo de Amihud; de Manasés; Gamaliel hijo de Pedasur.

11 de Benjamín; Abidán hijo de Gedeoni.

12 de Dan; Ahiezer hijo de Ammishaddai.

13 de Aser; Pagiel hijo de Ocrán.

14 de Gad; Eliasaf hijo de Deuel.

15 de Neftalí; Ahira hijo de Enán.

16 Estos eran los famosos de la congregación; príncipes de las tribus de sus padres, cabezas de millares en Israel.

17 Y Moisés y Aarón tomaron a estos hombres que se expresan por sus nombres;

18 Y reunieron a toda la congregación el primer día del segundo mes, y contaron sus genealogías por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, por sus centro.

19 Como el Señor mandó a Moisés, así los contó en el desierto de Sinaí.

20 Y los hijos de Rubén, hijo mayor de Israel, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, por sus cabezas, todos los varones de veinte años arriba, todos los que capaz de salir a la guerra;

21 Los contados de ellos, de la tribu de Rubén, cuarenta y seis mil quinientos.

22 De los hijos de Simeón, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, los que fueron contados de ellos según la cuenta de los nombres, por sus cabezas, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

23 Los contados de ellos, de la tribu de Simeón, fueron cincuenta y nueve mil trescientos.

24 De los hijos de Gad, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

25 Los contados de ellos, de la tribu de Gad, cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.

26 De los hijos de Judá, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

27 Los contados de ellos, de la tribu de Judá, sesenta y catorce mil seiscientos.

28 De los hijos de Isacar, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

29 Los contados de ellos, de la tribu de Isacar, fueron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

30 De los hijos de Zabulón, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

31 Los contados de ellos, de la tribu de Zabulón, cincuenta y siete mil cuatrocientos.

32 De los hijos de José, a saber, de los hijos de Efraín, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían sal a la guerra;

33 Los contados de ellos, de la tribu de Efraín, cuarenta mil quinientos.

34 De los hijos de Manasés, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

35 Los contados de ellos, de la tribu de Manasés, fueron treinta y dos mil doscientos.

36 De los hijos de Benjamín, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

37 Los contados de ellos, de la tribu de Benjamín, treinta y cinco mil cuatrocientos.

38 De los hijos de Dan, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

39 Los contados de ellos, de la tribu de Dan, sesenta y dos mil setecientos.

40 De los hijos de Aser, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

41 Los contados de ellos, de la tribu de Aser, cuarenta y un mil quinientos.

42 De los hijos de Neftalí, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

43 Los contados de ellos, de la tribu de Neftalí, fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos.

44 Estos son los contados, los que contaron Moisés y Aarón, y los príncipes de Israel, doce varones; cada uno era para la casa de sus padres.

45 Así fueron todos los contados de los hijos de Israel, por las casas de sus padres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra en Israel;

46 Todos los contados fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta.

47 Pero los levitas según la tribu de sus padres no fueron contados entre ellos.

48 Porque el Señor había hablado a Moisés, diciendo:

49 Solamente que no contarás la tribu de Leví, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Israel;

50 Y pondrás a los levitas sobre el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; llevarán el tabernáculo y todos sus utensilios; y le servirán, y acamparán alrededor del tabernáculo.

51 Y cuando el tabernáculo fuere trasladado, los levitas lo desarmarán; y cuando el tabernáculo haya de ser levantado, los levitas lo levantarán; y el extraño que se acerque, morirá.

52 Y los hijos de Israel levantarán sus tiendas, cada uno por su propio campamento, y cada uno por su propio estandarte, en sus ejércitos.

53 Pero los levitas acamparán alrededor del tabernáculo del testimonio, para que no venga la ira sobre la congregación de los hijos de Israel; y los levitas tendrán la guarda del tabernáculo del testimonio.

54 Y los hijos de Israel hicieron conforme a todo lo que el Señor mandó a Moisés, así lo hicieron.

CAPITULO 2

El orden de las tribus.

1 Y habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:

2 Cada uno de los hijos de Israel acampará junto a su bandera, con la enseña de la casa de su padre; lejos, alrededor del tabernáculo de reunión, acamparán.

3 Y al oriente, hacia el nacimiento del sol, acamparán los de la bandera del campamento de Judá por sus ejércitos; y Naasón hijo de Aminadab será capitán de los hijos de Judá.

4 Y su ejército, y los contados de ellos, sesenta y catorce mil seiscientos.

5 Junto a él acamparán los de la tribu de Isacar; y Natanael, hijo de Zuar, será capitán de los hijos de Isacar.

6 Y su ejército, y sus contados, cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

7 Luego la tribu de Zabulón; y Eliab hijo de Helón será capitán de los hijos de Zabulón.

8 Y su hueste, con sus contados, cincuenta y siete mil cuatrocientos.

9 Todos los contados en el campamento de Judá fueron cien mil y sesenta mil seis mil cuatrocientos, por sus ejércitos; éstos se expondrán primero.

10 Al lado sur estará el estandarte del campamento de Rubén conforme a sus ejércitos; y el capitán de los hijos de Rubén, Elisur hijo de Sedeur.

11 Y su hueste, y sus contados, cuarenta y seis mil quinientos.

12 Y acamparán junto a él los de la tribu de Simeón; y el jefe de los hijos de Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai.

13 Y su ejército, con los contados de ellos, cincuenta y nueve mil y trescientos.

14 Luego la tribu de Gad; y el capitán de los hijos de Gad, Eliasaf hijo de Reuel.

15 Y su ejército, y los contados de ellos, cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.

16 Todos los contados en el campamento de Rubén fueron ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta, por sus ejércitos; y se colocarán en el segundo rango.

17 Entonces el tabernáculo de reunión se pondrá adelante con el campamento de los levitas en medio del campamento; según acampen, así partirán, cada uno en su lugar por sus estandartes.

18 Al occidente estará el estandarte del campamento de Efraín conforme a sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Efraín, Elisama hijo de Amihud.

19 Y su ejército, con los contados de ellos, cuarenta mil quinientos.

20 Y junto a él estará la tribu de Manasés; y el capitán de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur.

21 Y su ejército, y los contados de ellos, treinta y dos mil y doscientos.

22 Luego la tribu de Benjamín; y el capitán de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni.

23 Y su ejército, con los contados de ellos, treinta y cinco mil cuatrocientos.

24 Todos los contados del campamento de Efraín fueron ciento ocho mil cien por sus ejércitos; y avanzarán en la tercera fila.

25 La bandera del campamento de Dan estará al lado del norte por sus ejércitos; y el capitán de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amishaddai.

26 Y su ejército, y los contados de ellos, sesenta y dos mil setecientos.

27 Junto a él acamparán los de la tribu de Aser; y el capitán de los hijos de Aser será Pagiel hijo de Ocrán.

28 Y su ejército, y los contados de ellos, cuarenta y un mil quinientos.

29 Luego la tribu de Neftalí; y el capitán de los hijos de Neftalí será Ahira hijo de Enán.

30 Y su ejército, con los contados de ellos, cincuenta y tres mil cuatrocientos.

31 Todos los contados en el campamento de Dan fueron ciento cincuenta y siete mil seiscientos; irán los últimos con sus estandartes.

32 Estos son los contados de los hijos de Israel por las casas de sus padres; todos los contados de los campamentos por sus ejércitos, seiscientos tres mil quinientos cincuenta.

33 Pero los levitas no fueron contados entre los hijos de Israel; como el Señor mandó a Moisés.

34 E hicieron los hijos de Israel conforme a todo lo que mandó Jehová a Moisés; así acamparon junto a sus estandartes, y así partieron cada uno por sus familias, según las casas de sus padres.

CAPÍTULO 3

Los hijos de Aarón — Los levitas son contados por sus familias — El lugar y cargo de Moisés y Aarón.

1 Estas son también las generaciones de Aarón y de Moisés, en los días que habló Jehová con Moisés en el monte de Sinaí.

2 Y estos son los nombres de los hijos de Aarón; Nadab el primogénito, Abiú, Eleazar e Itamar.

3 Estos son los nombres de los hijos de Aarón, los sacerdotes que fueron ungidos, a quienes él consagró para ejercer el sacerdocio.

4 Y Nadab y Abiú murieron delante del Señor, cuando ofrecieron fuego extraño delante del Señor, en el desierto de Sinaí, y no tuvieron hijos; y Eleazar e Itamar ejercían el sacerdocio a la vista de Aarón su padre.

5 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

6 Haz que se acerque la tribu de Leví y preséntalos delante del sacerdote Aarón, para que le sirvan.

7 Y ellos tendrán su cargo, y el cargo de toda la congregación delante del tabernáculo de reunión, para hacer el servicio del tabernáculo.

8 Y guardarán todos los utensilios del tabernáculo de reunión, y el cargo de los hijos de Israel, para hacer el servicio del tabernáculo.

9 Y darás los levitas a Aarón ya sus hijos; le son enteramente dados de los hijos de Israel.

10 Y nombrarás a Aarón ya sus hijos, y ellos servirán en su oficio de sacerdote; y el extraño que se acerque, morirá.

11 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

12 Y yo, he aquí, he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todo primogénito que abre la matriz entre los hijos de Israel; por tanto, los levitas serán míos;

13 Porque mío es todo primogénito; porque el día que maté a todo primogénito en la tierra de Egipto, santifiqué para mí a todo primogénito en Israel, tanto de hombres como de animales; mías serán; yo soy el señor

14 Y habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, diciendo:

15 Contad los hijos de Levi por las casas de sus padres, por sus familias; todo varón de un mes arriba los contarás.

16 Y Moisés los contó conforme a la palabra del Señor, como le había sido mandado.

17 Y estos fueron los hijos de Levi por sus nombres; Gersón, Coat y Merari.

18 Y estos son los nombres de los hijos de Gersón por sus familias; Libni y Simei.

19 Y los hijos de Coat por sus familias; Amram, Izehar, Hebrón y Uziel.

20 Y los hijos de Merari por sus familias; Mahli y Mushi. Estas son las familias de los levitas, según las casas de sus padres.

21 De Gersón la familia de los libnitas, y la familia de los simitas; estas son las familias de los gersonitas.

22 Los contados de ellos, conforme a la cuenta de todos los varones de un mes arriba, los contados de ellos fueron siete mil quinientos.

23 Las familias de los gersonitas acamparán detrás del tabernáculo hacia el occidente.

24 Y el jefe de la casa del padre de los gersonitas será Eliasaf hijo de Lael.

25 Y el cargo de los hijos de Gersón en el tabernáculo de reunión será el tabernáculo y la tienda, su cubierta, y la cortina para la puerta del tabernáculo de reunión,

26 Y las cortinas del atrio, y la cortina de la puerta del atrio que está junto al tabernáculo, y junto al altar en derredor, y sus cuerdas para todo su servicio.

27 Y de Coat, la familia de los amramitas, y la familia de los izeharitas, y la familia de los hebronitas, y la familia de los uzielitas; estas son las familias de los coatitas.

28 En la cuenta de todos los varones de un mes arriba, ocho mil seiscientos, que guardaban la guarda del santuario.

29 Las familias de los hijos de Coat acamparán al lado sur del tabernáculo.

30 Y el jefe de la casa del padre de las familias de los coatitas será Elizafán hijo de Uziel.

31 Y tendrán a su cargo el arca, la mesa, el candelero, los altares y los utensilios del santuario con que ministran, y el tapiz y todo su servicio.

32 Y Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, será el jefe de los jefes de los levitas, y tendrá a su cargo a los que guardan la guarda del santuario.

33 De Merari, la familia de los mahlitas, y la familia de los musitas; estas son las familias de Merari.

34 Y los contados de ellos, conforme a la cuenta de todos los varones, de un mes arriba, fueron seis mil doscientos.

35 Y el jefe de la casa del padre de las familias de Merari fue Zuriel hijo de Abihail; éstos acamparán al lado norte del tabernáculo.

36 Y bajo la guarda y cargo de los hijos de Merari estarán las tablas del tabernáculo, y sus barras, y sus columnas, y sus basas, y todos sus utensilios, y todo lo que le sirve,

37 y las columnas del atrio en derredor, con sus basas, sus estacas y sus cuerdas.

38 Y los que acamparán delante del tabernáculo al oriente, delante del tabernáculo de reunión al oriente, serán Moisés y Aarón y sus hijos, teniendo la guarda del santuario para la guarda de los hijos de Israel; y el extraño que se acerque, morirá.

39 Todos los contados de los levitas, que Moisés y Aarón por mandato de Jehová contaron por sus familias, todos los varones de un mes arriba, fueron veintidós mil.

40 Y el Señor dijo a Moisés: Cuenta todos los primogénitos de los varones de los hijos de Israel de un mes arriba, y toma la cuenta de sus nombres.

41 Y tomarás para mí a los levitas (yo soy el Señor) en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel; y el ganado de los levitas en lugar de todos los primogénitos del ganado de los hijos de Israel.

42 Y Moisés contó, como el Señor le había mandado, todos los primogénitos entre los hijos de Israel.

43 Y todos los primogénitos varones por la cuenta de los nombres, de un mes arriba, de los que fueron contados de ellos, fueron veintidós mil doscientos sesenta y trece.

44 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

45 Tomad los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel, y el ganado de los levitas en lugar de su ganado; y los levitas serán míos; yo soy el señor

46 Y para los que han de ser redimidos de los doscientos sesenta y trece de los primogénitos de los hijos de Israel, que son más que los levitas;

47 Y tomarás cinco siclos cada uno por cabeza, según el siclo del santuario los tomarás; (el siclo es veinte geras;)

48 Y darás a Aarón y a sus hijos el dinero con que será redimido el número impar de ellos.

49 Y Moisés tomó el dinero de la redención de los que estaban por encima de los que fueron redimidos por los levitas;

50 De los primogénitos de los hijos de Israel tomó el dinero; mil trescientos sesenta y cinco siclos, según el siclo del santuario;

51 Y Moisés dio el dinero de los redimidos a Aarón y a sus hijos, conforme a la palabra del Señor, como el Señor había mandado a Moisés.

CAPÍTULO 4

La edad y el tiempo del servicio de los Levitas - El tabernáculo - El cargo de Eleazar.

1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:

2 Toma la cuenta de los hijos de Coat de entre los hijos de Leví, por sus familias, por las casas de sus padres,

3 Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de cincuenta años, todos los que entran en el ejército, para hacer el trabajo en el tabernáculo de reunión.

4 Este será el servicio de los hijos de Coat en el tabernáculo de reunión, acerca de las cosas santísimas.

5 Y cuando el campamento se ponga en marcha, vendrán Aarón y sus hijos, y quitarán el velo que los cubre, y cubrirán con él el arca del testimonio;

6 Y pondrán sobre ella la cubierta de pieles de tejones, y extenderán sobre ella una tela enteramente azul, y le pondrán sus varas.

7 Y sobre la mesa de los panes de la proposición extenderán un paño azul, y pondrán sobre él los platos, y las cucharas, y los tazones, y tapas para cubrirlos; y el pan continuo estará sobre ella;

8 Y extenderán sobre ellos una tela escarlata, y la cubrirán con una cubierta de pieles de tejones, y le pondrán sus varas.

9 Y tomarán un paño azul, y cubrirán el candelero del alumbrado, y sus lámparas, y sus despabiladeras, y sus platillos para rapé, y todos sus utensilios de aceite, con que lo sirven;

10 Y lo pondrán con todos sus utensilios dentro de una cubierta de pieles de tejones, y lo pondrán sobre una barra.

11 Y sobre el altar de oro extenderán un paño azul, y lo cubrirán con una cubierta de pieles de tejones, y le pondrán a sus varas;

12 Y tomarán todos los instrumentos del ministerio con que ministran en el santuario, y los pondrán en una tela azul, y los cubrirán con una cubierta de pieles de tejones, y los pondrán sobre una barra.

13 Y quitarán las cenizas del altar, y extenderán sobre ellas un paño de púrpura;

14 Y pondrán sobre ella todos los utensilios con que la ministran: los incensarios, los garfios, las palas, los tazones, todos los utensilios del altar; y extenderán sobre él una cubierta de pieles de tejones, y le pondrán las varas.

15 Y cuando Aarón y sus hijos hubieren terminado de cubrir el santuario, y todos los utensilios del santuario, y el campamento se hubiere puesto en marcha; después vendrán los hijos de Coat para llevarla; pero no tocarán ninguna cosa santa, para que no mueran. Estas cosas son la carga de los hijos de Coat en el tabernáculo de reunión.

16 Y al oficio de Eleazar, hijo de Aarón, el sacerdote, pertenecen el aceite del alumbrado, el incienso aromático, la ofrenda diaria, el aceite de la unción, y la vigilancia de todo el tabernáculo y de todo lo que hay en él. es, en el santuario, y en sus vasos.

17 Y habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:

18 No extinguáis la tribu de las familias de los coatitas de entre los levitas;

19 Mas haced con ellos así, para que vivan, y no mueran, cuando se acerquen a las cosas santísimas; Aarón y sus hijos entrarán, y los asignará cada uno a su servicio y a su cargo;

20 Pero no entrarán a ver cuando las cosas santas están cubiertas, no sea que mueran.

21 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

22 Toma también la cuenta de los hijos de Gersón, por las casas de sus padres, por sus familias;

23 Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años los contarás; todos los que entran para hacer el servicio, para hacer el trabajo en el tabernáculo de reunión.

24 Este es el servicio de las familias de los gersonitas, para el servicio y para la carga;

25 Y llevarán las cortinas del tabernáculo, y el tabernáculo de reunión, su cubierta, y la cubierta de pieles de tejones que está encima de ella, y la cortina para la puerta del tabernáculo de reunión,

26 Y las cortinas del atrio, y la cortina de la entrada de la puerta del atrio, que está junto al tabernáculo y junto al altar en derredor, y sus cuerdas, y todos los utensilios de su servicio, y todo lo que está hecho para ellos; así servirán.

27 A la orden de Aarón y de sus hijos será todo el servicio de los hijos de los gersonitas, en todas sus cargas, y en todo su servicio; y les encomendaréis todas sus cargas.

28 Este es el servicio de las familias de los hijos de Gersón en el tabernáculo de reunión; y su cargo estará bajo la mano de Itamar hijo del sacerdote Aarón.

29 En cuanto a los hijos de Merari, los contarás por sus familias, por las casas de sus padres;

30 Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años los contarás, todos los que entran en el ministerio para hacer la obra del tabernáculo de reunión.

31 Y este será el cargo de su carga, conforme a todo su servicio en el tabernáculo de reunión; las tablas del tabernáculo, sus barras, sus columnas y sus basas,

32 Y las columnas del atrio en derredor, con sus basas, y sus estacas, y sus cuerdas, con todos sus instrumentos, y con todo su servicio; y por nombre contaréis los instrumentos del cargo de su carga.

33 Este es el ministerio de las familias de los hijos de Merari, conforme a todo su ministerio, en el tabernáculo de reunión, bajo la dirección de Itamar hijo del sacerdote Aarón.

34 Y Moisés y Aarón y el jefe de la congregación contaron a los hijos de los Coatitas por sus familias, y por las casas de sus padres,

35 Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que entran en el servicio, para la obra en el tabernáculo de reunión;

36 Y los contados de ellos por sus familias, dos mil setecientos cincuenta.

37 Estos fueron los contados de las familias de los Coatitas, todos los que servían en el tabernáculo de reunión, los cuales Moisés y Aarón contaron conforme a los mandamientos del Señor por mano de Moisés.

38 Y los contados de los hijos de Gersón por sus familias y por las casas de sus padres,

39 Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que entran en el ministerio para la obra del tabernáculo de reunión,

40 Los contados de ellos por sus familias, por las casas de sus padres, fueron dos mil seiscientos treinta.

41 Estos son los contados de las familias de los hijos de Gersón, de todos los que servían en el tabernáculo de reunión, los cuales Moisés y Aarón contaron conforme al mandamiento de Jehová.

42 Y los contados de las familias de los hijos de Merari, por sus familias, por las casas de sus padres,

43 Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que entran en el ministerio para la obra del tabernáculo de reunión,

44 Los contados de ellos por sus familias, tres mil doscientos.

45 Estos son los contados de las familias de los hijos de Merari, los cuales Moisés y Aarón contaron conforme a la palabra del Señor por mano de Moisés.

46 Todos los contados de los levitas, que contaron Moisés y Aarón y los principales de Israel, por sus familias, y por las casas de sus padres,

47 Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que venían para hacer el servicio del ministerio y el servicio de carga en el tabernáculo de reunión,

48 Los contados de ellos fueron ocho mil quinientos sesenta.

49 Conforme al mandamiento de Jehová fueron contados por mano de Moisés, cada uno según su servicio, y según su carga; así fueron contados de él, como Jehová lo había mandado a Moisés.

CAPÍTULO 5

Lo inmundo quitado - Restitución - De los celos.

1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2 Manda a los hijos de Israel que echen del campamento a todo leproso, ya todo el que sufre de flujo, ya cualquiera que esté contaminado por los muertos;

3 Varón y hembra sacaréis, fuera del campamento los dejaréis; para que no contaminen sus campamentos, en medio de los cuales habito yo.

4 Y así lo hicieron los hijos de Israel, y los echaron fuera del campamento; como el Señor dijo a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel.

5 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

6 Habla a los hijos de Israel: Cuando un hombre o una mujer cometiere cualquier pecado que los hombres cometen, para transgredir al Señor, y esa persona fuere culpable;

7 Entonces confesarán el pecado que han cometido; y pagará su transgresión con el principal de ella, y le añadirá la quinta parte de ella, y se la dará a aquel contra quien pecó.

8 Pero si el hombre no tiene pariente a quien pagar la ofensa, que la ofensa sea pagada al Señor, al sacerdote; además del carnero de la expiación, con el cual se hará expiación por él.

9 Y toda ofrenda de todas las cosas santas de los hijos de Israel, que trajeren al Sacerdote, será suya.

10 Y las cosas santificadas de cada uno serán suyas; todo lo que alguno diere al sacerdote, suyo será.

11 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

12 Habla a los hijos de Israel y diles: Si la mujer de alguno se desviare y cometiere prevaricación contra él,

13 Y alguno durmiere con ella carnalmente, y fuere escondido de los ojos de su marido, y fuere privado, y ella fuere inmunda, y no hubiere testigos contra ella, ni fuere arrebatada;

14 Y vino sobre él espíritu de celo, y tuvo celos de su mujer, y ella se contaminó; ó si viniere sobre él espíritu de celo, y tuviere celos de su mujer, y ella no fuere contaminada;

15 Entonces traerá el hombre su mujer al sacerdote, y traerá su ofrenda por ella, la décima parte de un efa de harina de cebada; no echará sobre ella aceite, ni pondrá sobre ella incienso; porque es ofrenda de celo, y ofrenda memorial, que trae a la memoria la iniquidad.

16 Y el sacerdote la acercará y la pondrá delante de Jehová;

17 Y el sacerdote tomará agua bendita en una vasija de barro; y del polvo que está en el piso del tabernáculo, tomará el sacerdote, y lo echará en el agua;

18 Y el sacerdote hará presentar a la mujer delante de Jehová, y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá en sus manos la ofrenda memorial, que es la ofrenda de los celos; y el sacerdote tendrá en su mano las aguas amargas que acarrean maldición.

19 Y el sacerdote la acusará con juramento, y dirá a la mujer: Si ningún hombre se ha acostado contigo, y si no te has desviado a la inmundicia con otro en lugar de tu marido, sé libre de esta agua amarga que causa el curso;

20 Mas si en vez de tu marido te hubieres ido á otra, y te hubieres amancillado, y alguno se hubiere acostado contigo fuera de tu marido;

21 Entonces el sacerdote hará jurar a la mujer con juramento de maldición, y el sacerdote dirá a la mujer: Ponga Jehová de ti maldición y juramento entre tu pueblo, cuando Jehová hiciere pudrir tu muslo, y tu vientre hinchar;

22 Y esta agua que trae la maldición entrará en tus entrañas, para hacer que tu vientre se hinche, y tu muslo se pudra. Y la mujer dirá: Amén, amén.

23 Y el sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro, y las borrará con el agua amarga;

24 Y dará a beber a la mujer las aguas amargas que acarrean maldición; y el agua que acarrea maldición entrará en ella, y se volverá amarga.

25 Entonces el sacerdote tomará la ofrenda de los celos de la mano de la mujer, y la mecerá delante de Jehová, y la ofrecerá sobre el altar;

26 Y tomará el sacerdote un puñado de la ofrenda, en memoria de ella, y lo quemará sobre el altar, y después dará a beber el agua a la mujer.

27 Y cuando le hubiere dado a beber el agua, acontecerá que si ella fuere inmunda, y hubiere pecado contra su marido, el agua que trae la maldición entrará en ella, y se volverá amarga y su vientre se hinchará y su muslo se pudrirá; y la mujer será maldición entre su pueblo.

28 Y si la mujer no fuere inmunda, mas fuere limpia; entonces será libre y concebirá simiente.

29 Esta es la ley de los celos, cuando la mujer se pasa a otra en lugar de su marido, y se contamina;

30 O cuando viniere sobre él espíritu de celo, y tuviere celos de su mujer, y la presentare delante de Jehová, y el sacerdote ejecutare en ella toda esta ley.

31 Entonces el hombre será libre de pecado, y esta mujer llevará su pecado.

CAPÍTULO 6

La ley de los nazareos — La forma de bendición.

1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando el hombre o la mujer se aparten para hacer voto de nazareo, para consagrarse al Señor;

3 Se apartará del vino y de las sidras, y no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidras, ni beberá licor de uvas, ni comerá uvas húmedas, ni pasas.

4 Todo el tiempo de su nazareato no comerá nada que esté hecho del árbol de la vid, desde los granos hasta la cáscara.

5 Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza; hasta que se cumplan los días en que él se dedicará al Señor, será santo, y dejará crecer las guedejas de su cabeza.

6 Todos los días que se aparta para el Señor, no se acercará a ningún cadáver.

7 No se contaminará por su padre, ni por su madre, ni por su hermano, ni por su hermana, cuando mueran; porque la consagración de su Dios está sobre su cabeza.

8 Todos los días de su nazareato será santo al Señor.

9 Y si alguno muriere de repente junto a él, y hubiere profanado la cabeza de su consagración; entonces se rapará la cabeza en el día de su purificación, en el séptimo día se rapará.

10 Y al octavo día traerá dos tortugas, o dos pichones de palomino, al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión;

11 Y el sacerdote ofrecerá el uno como ofrenda por el pecado, y el otro como holocausto, y hará expiación por él, por lo que pecó con el muerto, y santificará su cabeza ese mismo día.

12 Y consagrará a Jehová los días de su nazareato, y traerá un cordero de un año en expiación por la culpa; pero los días anteriores se perderán, porque su separación fue profanada.

13 Y esta es la ley del nazareo; cumplidos los días de su nazareato, será traído a la puerta del tabernáculo de reunión;

14 Y ofrecerá su ofrenda a Jehová, un cordero de un año sin defecto para holocausto, y una cordera de un año sin defecto para ofrenda por el pecado, y un carnero sin defecto para ofrenda de paz,

15 Y un canastillo de panes sin levadura, y tortas de flor de harina amasadas con aceite, y hojaldres de panes sin levadura untados con aceite, y sus ofrendas y sus libaciones.

16 Y el sacerdote los traerá delante de Jehová, y hará su ofrenda por el pecado, y su holocausto;

17 Y ofrecerá el carnero en sacrificio de paz a Jehová, con el canastillo de los panes sin levadura; el sacerdote ofrecerá también su ofrenda de cereal y su libación.

18 Y el nazareo rapará la cabeza de su nazareato a la puerta del tabernáculo de reunión, y tomará el cabello de la cabeza de su nazareato, y lo pondrá en el fuego que está debajo del sacrificio de las ofrendas de paz.

19 Y tomará el sacerdote la espaldilla cocida del carnero, y una torta sin levadura del canastillo, y una hojaldre sin levadura, y las pondrá sobre las manos del nazareo, después que fuere rapado el cabello de su nazareato;

20 Y el sacerdote los mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová; esto es santo para el sacerdote, con el pecho ondulado y el hombro levantado; y después de eso el nazareo podrá beber vino.

21 Esta es la ley del nazareo que hizo voto, y de su ofrenda a Jehová por su nazareato, además de lo que su mano tomare; conforme al voto que hizo, así debe hacer conforme a la ley de su nazareato.

22 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:

24 El Señor te bendiga y te guarde;

25 El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;

26 El Señor alce sobre ti su rostro, y te dé paz.

27 Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

CAPÍTULO 7

La dedicación del tabernáculo y el altar: Dios le habla a Moisés desde el propiciatorio.

1 Y aconteció que el día que Moisés erigió completamente el tabernáculo, y lo ungió y santificó, y todos sus instrumentos, tanto el altar como todos sus utensilios, y los ungió y santificó. ;

2 Que los príncipes de Israel, cabezas de las casas de sus padres, que eran los príncipes de las tribus, y estaban sobre los contados, ofrecieron;

3 Y trajeron su ofrenda delante de Jehová, seis carros cubiertos, y doce bueyes; un carro para dos de los príncipes, y para cada uno un buey; y los trajeron delante del tabernáculo.

4 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

5 Tómalo de ellos, para que sirvan en el servicio del tabernáculo de reunión; y las darás a los levitas, a cada uno según su servicio.

6 Y Moisés tomó las carretas y los bueyes, y se los dio a los levitas.

7 Dio dos carros y cuatro bueyes a los hijos de Gersón, conforme a su servicio;

8 Y dio a los hijos de Merari cuatro carros y ocho bueyes, conforme a su ministerio, bajo la dirección de Itamar hijo del sacerdote Aarón.

9 Mas a los hijos de Coat no les dio nada; porque el servicio del santuario que les pertenecía era que lo llevaran sobre sus hombros.

10 Y los príncipes ofrecieron para la dedicación del altar en el día que fue ungido, incluso los príncipes ofrecieron su ofrenda delante del altar.

11 Y el Señor dijo a Moisés: Ofrecerán su ofrenda, cada príncipe en su día, para la dedicación del altar.

12 Y el que ofreció su ofrenda el primer día fue Naasón hijo de Aminadab, de la tribu de Judá;

13 Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, según el siclo del santuario; ambos estaban llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

14 una cuchara de diez siclos de oro, llena de incienso;

15 Un novillo, un carnero, un cordero de un año, para holocausto;

16 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado;

17 Y como sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año; esta fue la ofrenda de Naasón hijo de Aminadab.

18 El segundo día ofreció Natanael hijo de Zuar, príncipe de Isacar;

19 Ofreció como su ofrenda un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, según el siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

20 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

21 Un novillo, un carnero, un cordero de un año, para holocausto;

22 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado;

23 Y como sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año; esta fue la ofrenda de Natanael hijo de Zuar.

24 Al tercer día hizo ofrenda Eliab hijo de Helón, príncipe de los hijos de Zabulón;

25 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

26 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

27 Un novillo, un carnero, un cordero de un año, para holocausto;

28 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado;

29 Y como sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año; esta fue la ofrenda de Eliab hijo de Helón.

30 Al cuarto día hizo ofrenda Elisur hijo de Sedeur, príncipe de los hijos de Rubén;

31 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

32 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

33 Un novillo, un carnero, un cordero de un año, para holocausto;

34 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado;

35 Y como sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año; esta fue la ofrenda de Elizur hijo de Sedeur.

36 El quinto día ofreció Selumiel, hijo de Zurisadai, príncipe de los hijos de Simeón;

37 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

38 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

39 Un novillo, un carnero, un cordero de un año, para holocausto;

40 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado;

41 Y como sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año; esta fue la ofrenda de Selumiel hijo de Zurisadai.

42 El sexto día ofreció Eliasaf hijo de Deuel, príncipe de los hijos de Gad;

43 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

44 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

45 Un novillo, un carnero, un cordero de un año, para holocausto;

46 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado;

47 Y como sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año; esta fue la ofrenda de Eliasaf hijo de Deuel.

48 En el séptimo día Elisama hijo de Amihud, príncipe de los hijos de Efraín, ofreció;

49 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

50 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

51 Un novillo, un carnero, un cordero de un año, para holocausto;

52 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado;

53 Y como sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año; esta fue la ofrenda de Elisama hijo de Amihud.

54 El octavo día ofreció a Gamaliel hijo de Pedasur, príncipe de los hijos de Manasés;

55 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

56 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

57 Un novillo, un carnero, un cordero de un año, para holocausto;

58 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado;

59 Y como sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año; esta fue la ofrenda de Gamaliel hijo de Pedasur.

60 Uno al noveno día Abidán, hijo de Gedeoni, príncipe de los hijos de Benjamín, ofreció;

61 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

62 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

63 Un novillo, un carnero, un cordero de un año, para holocausto;

64 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado;

65 Y como sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año; esta fue la ofrenda de Abidán hijo de Gedeoni.

66 En el décimo día Ajiezer hijo de Amisadai, príncipe de los hijos de Dan, ofreció;

67 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

68 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

69 Un novillo, un carnero, un cordero de un año, para holocausto;

70 Un cabrito como ofrenda por el pecado;

71 Y como sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año; esta fue la ofrenda de Ahiezer hijo de Amisadai.

72 El undécimo día Pagiel hijo de Ocrán, príncipe de los hijos de Aser, ofreció;

73 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

74 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

75 Un novillo, un carnero, un cordero de un año, para holocausto;

76 Un cabrito como ofrenda por el pecado;

77 Y como sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año; esta fue la ofrenda de Pagiel, hijo de Ocrán.

78 En el duodécimo día Ahira hijo de Enan, príncipe de los hijos de Neftalí, ofreció;

79 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

80 Una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

81 Un novillo, un carnero, un cordero de un año, para holocausto;

82 Un cabrito como ofrenda por el pecado;

83 Y como sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco corderos de un año; esta fue la ofrenda de Ahira hijo de Enan.

84 Esta fue la dedicación del altar, en el día en que fue ungido, por los príncipes de Israel; doce tazones de plata, doce tazones de plata, doce cucharas de oro;

85 Cada plato de plata pesaba ciento treinta siclos, cada cuenco setenta; todos los vasos de plata pesaban dos mil cuatrocientos siclos, según el siclo del santuario;

86 Las cucharas de oro eran doce, llenas de incienso, de diez siclos cada una, según el siclo del santuario; todo el oro de las cucharas, ciento veinte siclos.

87 Todos los bueyes para el holocausto fueron doce becerros, los carneros doce, los corderos de un año doce, con su presente; y los cabritos de las cabras para expiación, doce.

88 Y todos los bueyes para el sacrificio de las ofrendas de paz fueron veinticuatro becerros, los carneros sesenta, los machos cabríos sesenta, los corderos de un año sesenta. Esta fue la dedicación del altar, después de eso fue ungido.

89 Y cuando Moisés entró en el tabernáculo de reunión para hablar con él, entonces oyó la voz de uno que le hablaba desde el propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines; y le habló.

CAPÍTULO 8

La consagración de los levitas: la edad y el tiempo de su servicio.

1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2 Habla a Aarón y dile: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán frente al candelero.

3 Y Aarón lo hizo así; encendió sus lámparas sobre el candelero, como el Señor había mandado a Moisés.

4 Y esta obra del candelero era de oro batido; hasta su fuste, hasta sus flores, estaba labrado a martillo; conforme al modelo que el Señor le había mostrado a Moisés, así hizo el candelero.

5 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

6 Toma a los levitas de entre los hijos de Israel y purifícalos.

7 Y así harás con ellos, para purificarlos; Rocíe agua de purificación sobre ellos, y que se afeiten toda la carne, y que laven sus vestidos, y así se limpien.

8 Entonces tomarán un becerro con su ofrenda de cereal, flor de harina amasada con aceite, y otro becerro tomarás como ofrenda por el pecado.

9 Y traerás a los levitas delante del tabernáculo de reunión; y reunirás a toda la congregación de los hijos de Israel.

10 Y traerás a los levitas delante de Jehová; y los hijos de Israel pondrán sus manos sobre los levitas;

11 Y ofrecerá Aarón los levitas delante de Jehová como ofrenda de los hijos de Israel, para que hagan el servicio de Jehová.

12 Y los levitas pondrán sus manos sobre las cabezas de los becerros; y ofrecerás el uno en expiación, y el otro en holocausto a Jehová, para hacer expiación por los levitas.

13 Y harás presentar a los levitas delante de Aarón y de sus hijos, y los ofrecerás en ofrenda a Jehová.

14 Así apartarás a los levitas de entre los hijos de Israel; y los levitas serán míos.

15 Y después de esto entrarán los levitas para hacer el servicio del tabernáculo de reunión; y los limpiarás, y los ofrecerás en ofrenda.

16 Porque me son enteramente entregados de entre los hijos de Israel; en lugar de los que abren toda matriz, en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Israel, los he tomado para mí.

17 Porque mío es todo primogénito de los hijos de Israel, así de hombres como de animales; el día que maté a todo primogénito en la tierra de Egipto, los santifiqué para mí.

18 Y he tomado los levitas por todos los primogénitos de los hijos de Israel.

19 Y he dado los levitas como regalo a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para hacer el servicio de los hijos de Israel en el tabernáculo de reunión, y para hacer expiación por los hijos de Israel. que no haya plaga entre los hijos de Israel, cuando los hijos de Israel se acerquen al santuario.

20 Y Moisés, Aarón y toda la congregación de los hijos de Israel hicieron con los levitas conforme a todo lo que el Señor mandó a Moisés acerca de los levitas, así hicieron los hijos de Israel con ellos.

21 Y los Levitas fueron purificados, y lavaron sus vestidos; y Aarón los ofreció como ofrenda delante del Señor; y Aarón hizo expiación por ellos para limpiarlos.

22 Y después de eso entraron los levitas para hacer su servicio en el tabernáculo de reunión delante de Aarón y de sus hijos; como Jehová había mandado a Moisés acerca de los levitas, así hicieron con ellos.

23 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

24 Esto es lo que pertenece a los levitas; de veinticinco años arriba entrarán a servir en el servicio del tabernáculo de reunión;

25 Y desde la edad de cincuenta años dejarán de esperar en su servicio, y no servirán más;

26 sino que ministrarán con sus hermanos en el tabernáculo de reunión, para guardar el cargo, y no harán ningún servicio. Así harás con los levitas en cuanto a su cargo.

CAPÍTULO 9

Se ordena de nuevo la pascua: la nube guía a los israelitas.

1 Y habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el mes primero del año segundo de su salida de la tierra de Egipto, diciendo:

2 Celebren también los hijos de Israel la pascua en su tiempo señalado.

3 En el día catorce de este mes, por la tarde, lo haréis en su tiempo señalado; conforme a todos sus ritos, y conforme a todas sus ceremonias, la guardaréis.

4 Y Moisés dijo a los hijos de Israel que celebraran la pascua.

5 Y celebraron la pascua el día catorce del mes primero por la tarde en el desierto de Sinaí; conforme a todo lo que el Señor mandó a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel.

6 Y había ciertos hombres, que fueron contaminados por el cuerpo muerto de un hombre, de modo que no pudieron celebrar la pascua en ese día; y vinieron delante de Moisés y de Aarón en aquel día.

7 Y aquellos hombres le dijeron: Somos contaminados por el cuerpo muerto de un hombre; ¿Por qué somos retenidos, para no ofrecer una ofrenda al Señor en su tiempo señalado entre los hijos de Israel?

8 Y Moisés les dijo: Estad quietos, y yo oiré lo que el Señor mandará acerca de vosotros.

9 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

10 Habla a los hijos de Israel y diles: Si alguno de vosotros o de vuestra posteridad fuere inmundo a causa de un cadáver, o estuviere de viaje lejos, con todo, hará la pascua al Señor.

11 El día catorce del segundo mes por la tarde la celebrarán, y la comerán con panes sin levadura y hierbas amargas.

12 No dejarán de él para la mañana, ni quebrarán hueso de él; conforme a todas las ordenanzas de la pascua la harán.

13 Mas el varón limpio, y no de camino, y se abstiene de celebrar la pascua, esa misma persona será cortada de entre su pueblo; por cuanto no trajo la ofrenda del Señor en su tiempo señalado, el hombre llevará su pecado.

14 Y si un extranjero morare entre vosotros, y celebrare la pascua al Señor; conforme a la ordenanza de la pascua, y conforme a su costumbre, así hará; una misma ley tendréis, tanto para el extranjero como para el nacido en la tierra.

15 Y el día que se levantó el tabernáculo, la nube cubrió el tabernáculo, es decir, la tienda del testimonio; ya la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana.

16 Así era siempre; la nube lo cubrió de día, y la apariencia de fuego de noche.

17 Y cuando la nube se levantó del tabernáculo, entonces después de eso los hijos de Israel partieron; y en el lugar donde estuvo la nube, allí asentaron los hijos de Israel sus tiendas.

18 Por mandato de Jehová partieron los hijos de Israel, y por mandato de Jehová acamparon; mientras la nube permaneció sobre el tabernáculo, ellos descansaron en sus tiendas.

19 Y cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo por muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la orden del Señor, y no partían.

20 Y así fue, cuando la nube estuvo unos días sobre el tabernáculo; conforme al mandamiento del Señor habitaron en sus tiendas, y conforme al mandamiento del Señor partieron.

21 Y así sucedió, cuando la nube se detuvo desde la tarde hasta la mañana, y la nube se levantó por la mañana, entonces partieron; ya sea de día o de noche que la nube fue levantada, ellos viajaron.

22 O si la nube se detenía sobre el tabernáculo dos días, o un mes, o un año, permaneciendo sobre él, los hijos de Israel moraban en sus tiendas, y no partían; pero cuando fue tomada, partieron.

23 Al mandato del Señor reposaron en sus tiendas, y al mandato del Señor partieron; guardaron la ordenanza del Señor, por mandato del Señor por mano de Moisés.

CAPÍTULO 10

Las trompetas de plata — Los israelitas se trasladan del Sinaí a Parán — La bendición de Moisés al trasladar y depositar el arca.

1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2 Hazte dos trompetas de plata; de una pieza entera los harás; para que los uses para llamar a la asamblea, y para los viajes de los campamentos.

3 Y cuando las tocaren, toda la congregación se juntará a ti a la puerta del tabernáculo de reunión.

4 Y si tocaren con una sola trompeta, entonces los príncipes, que son cabezas de los millares de Israel, se juntarán a ti.

5 Cuando toquéis alarma, los campamentos que están al oriente avanzarán.

6 Cuando toquéis alarma por segunda vez, partirán los campamentos que están al sur; tocarán alarma en sus viajes.

7 Pero cuando la congregación se haya de reunir, tocaréis, pero no haréis sonar alarma.

8 Y los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetas; y os serán por estatuto perpetuo por vuestras generaciones.

9 Y si saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os oprimiere, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados delante de Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos.

10 Y en el día de vuestra alegría, y en vuestros días solemnes, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de vuestras ofrendas de paz; para que os sean por memorial delante de vuestro Dios; Yo soy el Señor tu Dios.

11 Y aconteció que a los veinte días del segundo mes, en el segundo año, se levantó la nube de encima del tabernáculo del testimonio.

12 Y los hijos de Israel partieron del desierto de Sinaí; y la nube se posó en el desierto de Parán.

13 Y ellos primero emprendieron su viaje de acuerdo con el mandamiento del Señor por mano de Moisés.

14 En primer lugar iba la bandera del campamento de los hijos de Judá conforme a sus ejércitos; y sobre su ejército Nahshon hijo de Aminadab.

15 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Isacar, Natanael hijo de Zuar.

16 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Zabulón, Eliab hijo de Helón.

17 Y el tabernáculo fue desarmado; y los hijos de Gersón y los hijos de Merari partieron llevando el tabernáculo.

18 Y la bandera del campamento de Rubén puesta en marcha por sus ejércitos; y sobre su ejército estaba Elizur hijo de Sedeur.

19 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Simeón estaba Selumiel hijo de Zurisadai.

20 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Gad estaba Eliasaf hijo de Deuel.

21 Y los Coatitas partieron llevando el santuario; y el otro erigió el tabernáculo frente a ellos.

22 Y la bandera del campamento de los hijos de Efraín, puesta en marcha por sus ejércitos; y sobre su ejército estaba Elisama hijo de Amihud.

23 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Manasés estaba Gamaliel hijo de Pedasur.

24 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Benjamín estaba Abidán hijo de Gedeoni.

25 Y partió la bandera del campamento de los hijos de Dan, que era la retaguardia de todos los campamentos por sus ejércitos; y sobre su ejército estaba Ahiezer hijo de Ammishaddai.

26 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Aser estaba Pagiel hijo de Ocrán.

27 Y sobre el ejército de la tribu de los hijos de Neftalí estaba Ahira hijo de Enan.

28 Así fueron las jornadas de los hijos de Israel según sus ejércitos, cuando partieron.

29 Y dijo Moisés a Hobab, hijo de Ragüel madianita, suegro de Moisés: Vamos al lugar del cual dijo Jehová: Te lo daré; ven con nosotros, y te haremos bien; porque Jehová ha hablado bien de Israel.

30 Y él le dijo: No iré; pero yo me iré a mi tierra y a mi parentela.

31 Y él dijo: No nos dejes, te ruego; porque tú sabes cómo acamparemos en el desierto, y tú nos serás en lugar de ojos.

32 Y sucederá, si vas con nosotros, sí, sucederá que todo el bien que el Señor haga con nosotros, lo mismo haremos contigo.

33 Y partieron del monte del Señor camino de tres días; y el arca del pacto de Jehová iba delante de ellos camino de tres días, buscándoles lugar de descanso.

34 Y la nube de Jehová estaba sobre ellos de día, cuando salían del campamento.

35 Y aconteció que cuando el arca se puso en marcha, Moisés dijo: Levántate, Señor, y sean esparcidos tus enemigos; y huyan delante de ti los que te aborrecen.

36 Y cuando descansó, dijo: Vuélvete, oh Señor, a los muchos miles de Israel.

CAPÍTULO 11

La quema en Tabera — El pueblo codicia la carne y aborrece el maná — Moisés se queja de su cargo — Llaman a setenta ancianos — Se dan codornices en la ira.

1 Y cuando el pueblo se quejaba, desagradó al Señor; y el Señor lo oyó; y se encendió su ira; y fuego de Jehová se encendió en ellos, y consumió a los que estaban en los confines del campamento.

2 Y el pueblo clamó a Moisés; y cuando Moisés oró al Señor, el fuego se apagó.

3 Y llamó el nombre de aquel lugar Tabera; porque el fuego del Señor ardía entre ellos.

4 Y la multitud mezclada que había entre ellos cayó en lujuria; y los hijos de Israel también volvieron a llorar, y dijeron: ¿Quién nos dará a comer carne?

5 Nos acordamos del pescado que comimos en Egipto libremente; los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;

6 Pero ahora nuestra alma está seca; no hay nada en absoluto, además de este maná, ante nuestros ojos.

7 Y el maná era como semilla de culantro, y su color como color de bedelio.

8 Y el pueblo rodeó, y lo recogieron, y lo molieron en molinos, o lo batieron en un mortero, y lo cocieron en sartenes, y lo hicieron tortas; y su sabor era como el sabor de aceite fresco.

9 Y cuando el rocío caía sobre el campamento de noche, el maná caía sobre él.

10 Entonces Moisés oyó llorar al pueblo por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira del Señor se encendió en gran manera; Moisés también estaba disgustado.

11 Y Moisés dijo al Señor: ¿Por qué has afligido a tu siervo? ¿Y por qué no he hallado gracia en tus ojos, para que pongas sobre mí la carga de todo este pueblo?

12 ¿He concebido yo a todo este pueblo? ¿Los he engendrado yo, para que me digas: Llévalos en tu seno, como lleva la que cría al niño de pecho, a la tierra que juraste a sus padres?

13 ¿De dónde he de tener carne para dar a todo este pueblo? porque me lloran, diciendo: Danos carne para que comamos.

14 No puedo yo solo llevar a todo este pueblo, porque me es pesado en demasía.

15 Y si así haces conmigo, mátame, te ruego, de inmediato, si he hallado gracia ante tus ojos; y que no vea mi miseria.

16 Y Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sepas que son los ancianos del pueblo, y sus oficiales; y tráelos al tabernáculo de reunión, para que estén allí contigo.

17 Y yo descenderé y hablaré contigo allí; y tomaré del Espíritu que está sobre ti, y lo pondré sobre ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, que no la llevarás tú solo.

18 Y di al pueblo: Santificaos para mañana, y comeréis carne; porque habéis llorado en los oídos del Señor, diciendo: ¿Quién nos dará a comer carne? porque nos fue bien en Egipto; por tanto, el Señor os dará carne, y comeréis.

19 No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días;

20 sino un mes entero, hasta que os salga por las narices, y os sea abominación; porque habéis despreciado al Señor que está entre vosotros, y habéis llorado delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos de Egipto?

21 Y Moisés dijo: El pueblo en medio del cual yo estoy, es seiscientos mil hombres de a pie; y tú dijiste: Les daré carne, y comerán un mes entero.

22 ¿Se sacrificarán para ellos ovejas y vacas que les basten? ¿O se les juntarán todos los peces del mar para que les baste?

23 Y el Señor dijo a Moisés: ¿Se ha acortado la mano del Señor? verás ahora si se te cumple mi palabra o no.

24 Y Moisés salió, y contó al pueblo las palabras del Señor, y reunió a los setenta hombres de los ancianos del pueblo, y los puso alrededor del tabernáculo.

25 Y el Señor descendió en una nube, y le habló, y tomó del Espíritu que estaba sobre él, y se lo dio a los setenta ancianos; y aconteció que, posándose sobre ellos el Espíritu, profetizaban, y no cesaban.

26 Pero quedaron dos de los hombres en el campamento, el nombre del uno era Eldad, y el nombre del otro Medad; y el Espíritu reposó sobre ellos; y eran de los que estaban escritos, pero no salían al tabernáculo; y profetizaron en el campamento.

27 Y allí corrió un joven, y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento.

28 Y Josué, hijo de Nun, siervo de Moisés, uno de sus jóvenes, respondió y dijo: Mi señor Moisés, prohíbelos.

29 Y Moisés le dijo: ¿Tienes envidia de mí? ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta, y que el Señor pusiera su Espíritu sobre ellos.

30 Y Moisés lo llevó al campamento, él y los ancianos de Israel.

31 Y salió un viento de parte de Jehová, y trajo codornices del mar, y las dejó caer junto al campamento, como un día de camino de un lado, y como un día de camino del otro lado, alrededor el campamento, y como de dos codos de alto sobre la faz de la tierra.

32 Y el pueblo se levantó todo aquel día, y toda aquella noche, y todo el día siguiente, y recogieron las codornices; el que menos recogió, diez jonrones; y los esparcieron todo para ellos alrededor del campamento.

33 Y estando la carne aún entre sus dientes, antes de ser masticada, la ira del Señor se encendió contra el pueblo, y el Señor hirió al pueblo con una plaga muy grande.

34 Y llamó el nombre de aquel lugar Kibroth-hataavah; porque allí enterraron a la gente que codició.

35 Y partió el pueblo de Kibrot-hataavah a Hazeroth; y habitó en Hazerot.

CAPÍTULO 12

Dios reprende a Miriam ya Aarón por la lepra de Miriam.

1 Y Miriam y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer etíope con quien se había casado; porque se había casado con una etíope.

2 Y dijeron: ¿Acaso el Señor ha hablado solamente por medio de Moisés? ¿No ha hablado también por nosotros? Y el Señor lo escuchó.

3 (Y el varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra.)

4 Y Jehová dijo de repente a Moisés, a Aarón ya Miriam: Salid los tres al tabernáculo de reunión. Y salieron los tres.

5 Y el Señor descendió en la columna de la nube, y se paró a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a Miriam; y ambos salieron.

6 Y dijo: Oid ahora mis palabras; Si hubiere entre vosotros un profeta, yo, el Señor, me manifestaré a él en visión, y le hablaré en sueños.

7 No es así mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa.

8 Con él hablaré boca a boca, aun en apariencia, y no en lenguaje tenebroso; y él contemplará la semejanza del Señor; ¿Por qué, pues, no temisteis hablar contra mi siervo Moisés?

9 Y la ira del Señor se encendió contra ellos, y él se fue.

10 Y la nube se apartó de sobre el tabernáculo; y he aquí, Miriam quedó leprosa, blanca como la nieve; y miró Aarón a Miriam, y he aquí que estaba leprosa.

11 Y Aarón dijo a Moisés: ¡Ay, mi señor, te ruego que no nos cargues el pecado en el que hemos hecho locuras y en el que hemos pecado!

12 No sea ella como un muerto, cuya carne está medio consumida cuando sale del vientre de su madre.

13 Y Moisés clamó al Señor, diciendo: Sáname ahora, oh Dios, te lo ruego.

14 Y el Señor dijo a Moisés: Si su padre le hubiera escupido en la cara, ¿no se avergonzaría ella por siete días? que sea excluida del campamento por siete días, y después de eso sea recibida nuevamente.

15 Y Miriam estuvo fuera del campamento por siete días; y el pueblo no partió hasta que Miriam fue traída de nuevo.

16 Y después partió el pueblo de Hazerot, y acamparon en el desierto de Parán.

CAPÍTULO 13

Hombres enviados a buscar la tierra — Su regreso.

1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2 Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos.

3 Y Moisés por mandato del Señor los envió desde el desierto de Parán; todos aquellos hombres eran cabezas de los hijos de Israel.

4 Y estos eran sus nombres; De la tribu de Rubén, Samua hijo de Zacur.

5 De la tribu de Simeón, Safat hijo de Hori.

6 De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefone.

7 De la tribu de Isacar, Igal hijo de José.

8 De la tribu de Efraín, Oseas hijo de Nun.

9 De la tribu de Benjamín, Palti hijo de Raphu.

10 De la tribu de Zabulón, Gadiel hijo de Sodi.

11 De la tribu de José, a saber, de la tribu de Manasés, Gaddi hijo de Susi.

12 De la tribu de Dan, Amiel hijo de Gemalli.

13 De la tribu de Aser, Sethur hijo de Michael.

14 De la tribu de Neftalí, Nahbi hijo de Vofsi.

15 De la tribu de Gad, Geuel hijo de Machi.

16 Estos son los nombres de los hombres que envió Moisés para reconocer la tierra. Y Moisés llamó a Oshea, hijo de Nun, Jehoshua.

17 Y Moisés los envió a reconocer la tierra de Canaán, y les dijo: Subid por este camino hacia el sur, y subid al monte;

18 Y ved la tierra, lo que es; y el pueblo que mora en ella, sean fuertes o débiles, pocos o muchos;

19 y cuál es la tierra en que habitan, si es buena o mala; y en qué ciudades habitan, si en tiendas o en plazas fuertes;

20 y cuál es la tierra, si es frondosa o flaca, si hay en ella madera o no. Y tened buen ánimo, y traed del fruto de la tierra. Ahora era el tiempo de las primeras uvas maduras.

21 Y subieron, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, como se llega a Hamat.

22 Y subieron por el sur, y llegaron a Hebrón; donde estaban Ahiman, Shesai y Talmai, los hijos de Anac. (Ahora bien, Hebrón se construyó siete años antes que Zoan en Egipto.)

23 Y llegaron al arroyo de Escol, y cortaron de allí un pámpano con un racimo de uvas, y lo desnudaron entre dos sobre una vara; y trajeron de las granadas y de los higos.

24 Llamaron aquel lugar el arroyo Escol, por el racimo de uvas que cortaron de allí los hijos de Israel.

25 Y volvieron de buscar la tierra después de cuarenta días.

26 Y fueron y vinieron a Moisés, a Aarón ya toda la congregación de los hijos de Israel, al desierto de Parán, a Cades; y les hizo saber a ellos y a toda la congregación, y les mostró el fruto de la tierra.

27 Y ellos le contaron, y dijeron: Vinimos a la tierra a la cual nos enviaste, la cual ciertamente mana leche y miel; y este es el fruto de ello.

28 No obstante, es fuerte el pueblo que habita en la tierra, y las ciudades están amuralladas, y muy grandes; y además vimos allí a los hijos de Anac.

29 Los amalecitas habitan en la tierra del sur; y los heteos, y los jebuseos, y los amorreos habitan en los montes; y los cananeos habitan junto al mar, y junto a la costa del Jordán.

30 Y Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos enseguida y tomémosla; porque somos muy capaces de vencerlo.

31 Pero los varones que subieron con él dijeron: No podremos subir contra el pueblo; porque son más fuertes que nosotros.

32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en ella son hombres de gran estatura.

33 Y allí vimos los gigantes, los hijos de Anak, que vienen de los gigantes; y éramos a nuestra vista como saltamontes, y así éramos a la vista de ellos.

CAPÍTULO 14

El pueblo murmura ante la noticia — Dios los amenaza — Moisés obtiene el perdón para ellos — No se permite la entrada a los infieles en la tierra.

1 Y toda la congregación alzó su voz y clamó; y el pueblo lloró aquella noche.

2 Y todos los hijos de Israel murmuraron contra Moisés y contra Aarón; y toda la congregación les dijo: ¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá hubiésemos muerto en este desierto!

3 ¿Y por qué nos ha traído el Señor a esta tierra, para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros hijos sean presa? ¿No sería mejor para nosotros volver a Egipto?

4 Y se dijeron el uno al otro: Hagamos un capitán, y volvámonos a Egipto.

5 Entonces Moisés y Aarón se postraron sobre sus rostros delante de toda la asamblea de la congregación de los hijos de Israel.

6 Y Josué hijo de Nun, y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que reconocieron la tierra, rasgaron sus vestidos;

7 Y hablaron a toda la multitud de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.

8 Si el Señor se complace en nosotros, él nos traerá a esta tierra y nos la entregará; una tierra que mana leche y miel.

9 Solamente que no os rebeléis contra el Señor, ni temáis al pueblo de la tierra; porque son pan para nosotros; su defensa se ha apartado de ellos, y el Señor está con nosotros; no les temas.

10 Y toda la congregación mandó apedrearlos con piedras. Y la gloria de Jehová apareció en el tabernáculo de reunión delante de todos los hijos de Israel.

11 Y el Señor dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me irritará este pueblo? y ¿cuánto tiempo pasará antes de que me crean, por todas las señales que he mostrado entre ellos?

12 Los heriré con pestilencia, y los desheredaré, y a ti te haré una nación más grande y más fuerte que ellos.

13 Y dijo Moisés a Jehová: Entonces los egipcios lo oirán, (porque tú sacaste a este pueblo de en medio de ellos con tu poder);

14 Y lo dirán a los moradores de esta tierra; porque han oído que tú, Señor, estás en medio de este pueblo, que tú, Señor, eres visto cara a cara, y que tu nube está sobre ellos, y que vas delante de ellos de día en una columna de nube, y en una columna de fuego por la noche.

15 Ahora bien, si matares a todo este pueblo como a un solo hombre, entonces las naciones que han oído tu fama hablarán, diciendo:

16 Por cuanto el Señor no pudo introducir a este pueblo en la tierra que les había jurado, por eso los mató en el desierto.

17 Y ahora, te ruego, que el poder de mi Señor sea grande, como tú has dicho, diciendo:

18 El Señor es paciente y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la transgresión, y de ninguna manera tiene por inocente al culpable, que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación.

19 Perdona, te ruego, la iniquidad de este pueblo conforme a la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo, desde Egipto hasta ahora.

20 Y dijo el Señor: He perdonado según tu palabra;

21 Pero tan verdaderamente como yo vivo, toda la tierra será llena de la gloria del Señor.

22 Porque todos aquellos hombres que han visto mi gloria y mis milagros, que yo hice en Egipto y en el desierto, y me han tentado ahora estas diez veces, y no han escuchado mi voz;

23 Ciertamente no verán la tierra que juré a sus padres, ni la verá ninguno de los que me provocaron;

24 Mas a mi siervo Caleb, por cuanto tenía otro espíritu en él, y me siguió cabalmente, yo lo llevaré a la tierra adonde fue; y su simiente la poseerá.

25 (Ahora bien, los amalecitas y los cananeos habitaban en el valle). Mañana vuélvanse y vayan al desierto por el camino del Mar Rojo.

26 Y habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:

27 ¿Hasta cuándo tendré que soportar a esta mala congregación que murmura contra mí? He oído las murmuraciones de los hijos de Israel, que murmuran contra mí.

28 Diles: Vivo yo, dice Jehová, que como habéis dicho a mis oídos, así haré con vosotros;

29 Vuestros cadáveres caerán en este desierto, y todos vuestros contados según vuestra cuenta, de veinte años arriba, que murmuraron contra mí,

30 Ciertamente no entraréis en la tierra por la cual juré que os haría habitar en ella, sino Caleb hijo de Jefone, y Josué hijo de Nun.

31 Mas a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por botín, los traeré, y conocerán la tierra que vosotros despreciasteis.

32 En cuanto a vosotros, vuestros cadáveres caerán en este desierto.

33 Y vuestros hijos andarán errantes por el desierto cuarenta años, y llevarán vuestras fornicaciones, hasta que vuestros cadáveres sean consumidos en el desierto.

34 Después del número de los días en que él reconoció la tierra, cuarenta días, cada día durante un año, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, y conoceréis el incumplimiento de mi promesa.

35 Yo, el Señor, he dicho: De cierto lo haré con toda esta mala congregación que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y allí morirán.

36 Y los hombres que Moisés envió a reconocer la tierra, regresaron e hicieron murmurar contra él a toda la congregación, trayendo una calumnia sobre la tierra.

37 Aun aquellos hombres que habían traído el mal informe sobre la tierra, murieron de plaga delante del Señor.

38 Mas Josué hijo de Nun, y Caleb hijo de Jefone, que eran de los varones que fueron a reconocer la tierra, vivieron todavía.

39 Y Moisés dijo estas palabras a todos los hijos de Israel; y el pueblo se lamentó mucho.

40 Y se levantaron muy de mañana, y subieron a la cumbre del monte, diciendo: He aquí estamos aquí, y subiremos al lugar que Jehová ha dicho; porque hemos pecado.

41 Y Moisés dijo: ¿Por qué ahora quebrantáis el mandamiento del Señor? pero no prosperará.

42 No subáis, porque el Señor no está entre vosotros; para que no seáis heridos delante de vuestros enemigos.

43 Porque los amalecitas y los cananeos están allí delante de vosotros, y caeréis a espada; porque os habéis apartado del Señor, por tanto, el Señor no estará con vosotros.

44 Pero ellos se atrevieron a subir a la cima de la colina; no obstante, el arca del pacto del Señor, y Moisés, no se apartaron del campamento.

45 Entonces descendieron los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquel monte, y los hirieron y turbaron hasta Horma.

CAPÍTULO 15

La ley de las ofrendas — El castigo de la presunción — El que viola el sábado es apedreado.

1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando entréis en la tierra de vuestras habitaciones, la cual os doy,

3 y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová, holocausto, o sacrificio en cumplimiento de voto, o en ofrenda voluntaria, o en vuestras fiestas solemnes, para dar olor grato a Jehová, del ganado vacuno, o del rebaño;

4 Entonces el que ofrezca su ofrenda al SEÑOR traerá una ofrenda de cereal de la décima parte de harina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite.

5 Y la cuarta parte de un hin de vino para la libación ofrecerás con el holocausto o sacrificio, por un cordero.

6 O por un carnero prepararás como ofrenda vegetal dos décimas de harina amasada con la tercera parte de un hin de aceite.

7 Y como libación ofrecerás la tercera parte de un hin de vino, en olor grato a Jehová.

8 Y cuando ofrecieres novillo para holocausto, o para sacrificio de voto, o de paz a Jehová;

9 Luego traerá con un novillo una ofrenda de cereal de tres décimas de harina amasada con medio hin de aceite.

10 Y traerás como libación medio hin de vino, como ofrenda encendida de olor grato a Jehová.

11 Así se hará por un becerro, o por un carnero, o por un cordero, o por un cabrito.

12 Conforme al número que prepararéis, así haréis con cada uno según su número.

13 Todos los nacidos en la tierra harán estas cosas de esta manera, al ofrecer una ofrenda encendida de olor grato al Señor.

14 Y si habitare con vosotros extranjero, o cualquiera que estuviere entre vosotros por vuestras edades, y hiciere ofrenda encendida de olor grato a Jehová; como vosotros hacéis, así hará él.

15 Un mismo estatuto tendréis vosotros, los de la congregación, y también el extranjero que mora con vosotros, estatuto perpetuo por vuestras generaciones; como vosotros sois, así será el extranjero delante de Jehová.

16 Una misma ley y un mismo modo tendréis vosotros, y el extranjero que mora con vosotros.

17 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

18 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando entréis en la tierra adonde os traigo,

19 Entonces sucederá que cuando comiereis del pan de la tierra, ofreceréis una ofrenda elevada al Señor.

20 Ofreceréis una torta de las primicias de vuestra masa en ofrenda alzada; como hacéis la ofrenda alzada de la era, así la haréis.

21 De las primicias de vuestra masa ofreceréis al Señor una ofrenda elevada en vuestras generaciones.

22 Y si habéis errado, y no habéis guardado todos estos mandamientos que Jehová ha dicho a Moisés,

23 Todo lo que el Señor os ha mandado por mano de Moisés, desde el día que el Señor lo mandó a Moisés, y en adelante entre vuestras generaciones;

24 Y sucederá que si algo fuere cometido por yerro sin el conocimiento de la congregación, toda la congregación ofrecerá un novillo en holocausto, en olor grato a Jehová, con su ofrenda y su libación. , conforme a la costumbre, y un cabrito como ofrenda por el pecado.

25 Y el sacerdote hará expiación por toda la congregación de los hijos de Israel, y les será perdonado; porque es ignorancia; y traerán su ofrenda, ofrenda encendida a Jehová, y su ofrenda por el pecado delante de Jehová, por su ignorancia;

26 Y será perdonado a toda la congregación de los hijos de Israel, y al extranjero que mora entre ellos; viendo que toda la gente estaba en la ignorancia.

27 Y si alguna persona pecare por yerro, entonces traerá una cabra de un año como ofrenda por el pecado.

28 Y el sacerdote hará expiación por el alma que pecare por yerro, cuando pecare por yerro delante de Jehová, para hacer expiación por él; y le será perdonado.

29 Una misma ley tendréis para el que pecare por yerro, y para el nacido entre los hijos de Israel, y para el extranjero que morare entre ellos.

30 Pero el alma que hace algo con presunción, ya sea natural o forastero, tal afrenta al Señor; y esa alma será cortada de entre su pueblo.

31 Por cuanto menospreció la palabra de Jehová, y quebrantó su mandamiento, esa alma será enteramente cortada; su iniquidad será sobre él.

32 Y estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo.

33 Y los que lo hallaron recogiendo leña lo trajeron a Moisés ya Aarón, ya toda la congregación.

34 Y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer.

35 Y el Señor dijo a Moisés: El hombre ciertamente morirá; toda la congregación lo apedreará fuera del campamento.

36 Y toda la congregación lo sacó fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió; como el Señor mandó a Moisés.

37 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

38 Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones, y que pongan en el borde de los bordes una cinta de azul;

39 Y os servirá de fleco, para que al mirarlo os acordéis de todos los mandamientos del Señor, y los pongáis por obra; y que no busquéis vuestro propio corazón y vuestros propios ojos, tras los cuales soléis prostituiros;

40 para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos a vuestro Dios.

41 Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, para ser tu dios; Yo soy el Señor tu Dios.

CAPÍTULO 16

La rebelión de Coré, Datán y Abiram — La tierra se traga a Coré, y el fuego consume a otros — Los murmuradores muertos — La peste se detuvo.

1 Coré, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, Datán y Abiram, hijos de Elías, y On, hijo de Pelet, hijos de Rubén, tomaron hombres;

2 Y se levantaron delante de Moisés, con algunos de los hijos de Israel, doscientos cincuenta príncipes de la asamblea, famosos en la congregación, varones de renombre;

3 Y se unieron contra Moisés y contra Aarón, y les dijeron: Os tomáis demasiado, ya que toda la congregación es santa, cada uno de ellos, y el Señor está entre ellos; ¿Por qué, pues, os alzáis por encima de la congregación del Señor?

4 Y cuando Moisés lo oyó, se postró sobre su rostro;

5 Y habló a Coré ya toda su compañía, diciendo: Aun mañana el Señor mostrará quién es suyo y quién es santo; y le hará acercarse a él; aun al que él ha escogido, hará que se le acerque.

6 Haz esto; Tomad incensarios, Coré y toda su compañía;

7 Y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de Jehová mañana; y será que el varón a quien el Señor escogiere, será santo; tomáis demasiado sobre vosotros, hijos de Leví.

8 Y Moisés dijo a Coré: Oíd, os ruego, hijos de Leví;

9 Os parece poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, para acercaros a él para hacer el servicio del tabernáculo de Jehová, y para estar delante de la congregación para ministrar a ¿a ellos?

10 Y él te ha acercado a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo; y buscáis también el sumo sacerdocio?

11 Por lo cual tú y toda tu compañía os congregáis contra el Señor; ¿Y qué es Aarón, que murmuráis contra él?

12 Y Moisés envió a llamar a Datán y Abiram, los hijos de Eliab; que decía: No subiremos;

13 ¿Es poco que nos hayas sacado de una tierra que mana leche y miel, para matarnos en el desierto, si no te haces enteramente príncipe sobre nosotros?

14 Tampoco nos has metido en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de campos y viñas; ¿Le sacarás los ojos a estos hombres? no subiremos.

15 Y Moisés se enojó mucho, y dijo al Señor: No hagas caso de su ofrenda; No les he quitado un solo asno, ni les he hecho daño a ninguno de ellos.

16 Y Moisés dijo a Coré: Estad tú y toda tu compañía delante de Jehová, tú y ellos, y Aarón mañana;

17 Y tomad cada uno su incensario, y poned en ellos incienso, y llevad delante de Jehová cada uno su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también y Aarón, cada uno de vosotros su incensario.

18 Y tomaron cada uno su incensario, y pusieron fuego en ellos, y pusieron incienso sobre ellos, y se pararon a la puerta del tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón.

19 Y Coré reunió a toda la congregación contra ellos a la puerta del tabernáculo de reunión; y la gloria del Señor se apareció a toda la congregación.

20 Y habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:

21 Apartaos de entre esta congregación, para que los consuma en un momento.

22 Y se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Oh Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿pecará un hombre, y te enojarás tú con toda la congregación?

23 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

24 Habla a la congregación, diciendo: Apartaos del tabernáculo de Coré, Datán y Abiram.

25 Y Moisés se levantó y fue a Datán y Abiram; y los ancianos de Israel lo siguieron.

26 Y habló a la congregación, diciendo: Apartaos, os ruego, de las tiendas de estos hombres inicuos, y no toquéis nada de ellos, para que no seáis consumidos en todos sus pecados.

27 Y se levantaron del tabernáculo de Coré, Datán y Abiram por todos lados; y Datán y Abiram salieron y se pararon a la puerta de sus tiendas, y sus mujeres, y sus hijos, y sus niñitos.

28 Y Moisés dijo: En esto conoceréis que el Señor me ha enviado a hacer todas estas obras; porque no las he hecho de mi propia mente.

29 Si estos hombres mueren como la muerte común de todos los hombres, o si son visitados después de la visitación de todos los hombres; entonces el Señor no me ha enviado.

30 Pero si el Señor hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca, y los tragara con todo lo que les pertenece, y descendieren rápido a la fosa; entonces comprenderéis que estos hombres han provocado al Señor.

31 Y aconteció que cuando terminó de hablar todas estas palabras, se partió la tierra que estaba debajo de ellos;

32 Y la tierra abrió su boca, y se los tragó a ellos, ya sus casas, ya todos los hombres pertenecientes a Coré, y todos sus bienes.

33 Ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos a la fosa, y la tierra se cerró sobre ellos; y perecieron de en medio de la congregación.

34 Y todo Israel que estaba en sus alrededores huyó al grito de ellos; porque dijeron: No sea que la tierra nos trague también a nosotros.

35 Y salió fuego del Señor, y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían incienso.

36 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

37 Di a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que tome los incensarios de encima del fuego, y esparza el fuego allá; porque son santificados,

38 Los incensarios de estos pecadores contra sus propias almas, que se hagan platos anchos para cubrir el altar; porque los ofrecieron delante del Señor, por lo tanto, son santificados; y serán por señal a los hijos de Israel.

39 Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con que los que habían sido quemados habían ofrecido; y fueron hechas planchas anchas para cubrir el altar;

40 Para que sea un memorial a los hijos de Israel, que ningún extraño, que no sea de la simiente de Aarón, se acerque para ofrecer incienso delante del Señor; que no sea como Coré, y como su compañía; como el Señor le dijo por mano de Moisés.

41 Pero al día siguiente toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y contra Aarón, diciendo: Vosotros habéis matado al pueblo de Jehová.

42 Y aconteció que cuando la congregación se reunió contra Moisés y contra Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión; y he aquí, la nube lo cubrió, y apareció la gloria del Señor.

43 Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión.

44 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

45 Levantaos de en medio de esta congregación, para que yo los consuma en un momento. Y se postraron sobre sus rostros.

46 Y Moisés dijo a Aarón: Toma un incensario, y pon en él fuego del altar, y pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos; porque de parte del Señor ha salido ira; la peste ha comenzado.

47 Y Aarón tomó como Moisés mandó, y corrió en medio de la congregación; y he aquí, la mortandad había comenzado entre el pueblo; y echó incienso, e hizo expiación por el pueblo.

48 Y se puso entre los muertos y los vivos; y la plaga se detuvo.

49 Y los que murieron en la plaga fueron catorce mil setecientos, sin los que murieron por el asunto de Coré.

50 Y Aarón volvió a Moisés a la puerta del tabernáculo de reunión; y la plaga se detuvo.

CAPÍTULO 17

Florece la vara de Aarón: queda por señal.

1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, y toma de cada uno de ellos una vara según las casas de sus padres, de todos sus príncipes según las casas de sus padres, doce varas; escribe el nombre de cada uno en su vara.

3 Y escribirás el nombre de Aarón sobre la vara de Leví; porque una vara será para el jefe de la casa de sus padres.

4 Y los pondrás en el tabernáculo de reunión delante del testimonio, donde me reuniré contigo.

5 Y acontecerá que la vara del hombre que yo escoja, florecerá; y haré cesar de mí las murmuraciones de los hijos de Israel, con que murmuran contra vosotros.

6 Y Moisés habló a los hijos de Israel, y cada uno de sus príncipes le dio una vara cada uno, para cada príncipe una, según las casas de sus padres, doce varas; y la vara de Aarón estaba entre sus varas.

7 Y Moisés puso las varas delante de Jehová en el tabernáculo del testimonio.

8 Y aconteció que al día siguiente Moisés entró en el tabernáculo del testimonio; y he aquí, la vara de Aarón para la casa de Leví reverdeció, y echó renuevos, y echó flores, y dio almendras.

9 Y Moisés sacó todas las varas de delante de Jehová para todos los hijos de Israel; y ellos miraron, y tomaron cada uno su vara.

10 Y el Señor dijo a Moisés: Vuelve a traer la vara de Aarón delante del testimonio, para que se guarde como señal contra los rebeldes; y quitarás de mí sus murmuraciones, para que no mueran.

11 Y Moisés lo hizo así; como el Señor le mandó, así lo hizo.

12 Y los hijos de Israel hablaron a Moisés, diciendo: He aquí, morimos, perecemos, perecemos todos.

13 Cualquiera que se acerque al tabernáculo del Señor, morirá; ¿Seremos consumidos por la muerte?

CAPÍTULO 18

El cargo de los sacerdotes y levitas: su porción.

1 Y Jehová dijo a Aarón: Tú y tus hijos, y la casa de tu padre contigo, llevaréis la iniquidad del santuario; y tú y tus hijos contigo llevaréis la iniquidad de vuestro sacerdocio.

2 Y también a tus hermanos de la tribu de Leví, la tribu de tu padre, tráelos contigo, para que se unan a ti y te sirvan; pero tú y tus hijos contigo ministraréis delante del tabernáculo del testimonio.

3 Y guardarán tu ordenanza, y la guarda de todo el tabernáculo; solamente que no se acerquen a los vasos del santuario y del altar, para que ni ellos ni vosotros muráis.

4 Y se unirán a ti, y tendrán el cargo del tabernáculo de reunión, para todo el servicio del tabernáculo; y extraño no se acercará a ti.

5 Y tendréis la guarda del santuario, y la guarda del altar; que no haya más ira sobre los hijos de Israel.

6 Y yo, he aquí, he tomado a vuestros hermanos los levitas de entre los hijos de Israel; a vosotros os son dados como ofrenda para el Señor, para el servicio del tabernáculo de reunión.

7 Por tanto, tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar y dentro del velo; y serviréis; Os he dado vuestro oficio de sacerdote como un servicio de dádiva; y el extraño que se acerque, morirá.

8 Y el Señor le dijo a Aarón: He aquí, yo también te he dado el cargo de mis ofrendas elevadas de todas las cosas santificadas de los hijos de Israel; a ti te las he dado por razón de la unción, ya tus hijos por estatuto perpetuo.

9 Esto será tuyo de las cosas más santas, reservado del fuego; toda ofrenda de ellos, toda ofrenda de alimento de ellos, y toda ofrenda de ellos por el pecado, y toda ofrenda de ellos por la culpa, que me dieren, será santísima para ti y para tus hijos.

10 En el lugar santísimo lo comerás; todo varón la comerá; será santo para ti.

11 Y esto es tuyo; la ofrenda mecida de su ofrenda, con todas las ofrendas mecidas de los hijos de Israel; te las he dado a ti, a tus hijos ya tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; todo limpio en tu casa comerá de ella.

12 Todo lo mejor del aceite, y todo lo mejor del vino, y del trigo, las primicias de ellos que ofrecerán al Señor, te las he dado.

13 Y todo lo que es primigenio en la tierra, que traerán al Señor, será tuyo; todo limpio en tu casa comerá de ella.

14 Todo lo consagrado en Israel será tuyo.

15 Todo lo que abre matriz en toda carne, que traigan al Señor, sea de hombres o de animales, será tuyo; mas ciertamente redimirás el primogénito del hombre, y redimirás el primogénito de las bestias inmundas.

16 Y los que han de redimirse de un mes, los redimirás conforme a tu estimación, por el dinero de cinco siclos, según el siclo del santuario, que es veinte geras.

17 Pero el primogénito de vaca, o el primogénito de oveja, o el primogénito de cabra, no redimirás; son santos; su sangre esparcirás sobre el altar, y su grosura quemarás como ofrenda encendida, en olor grato a Jehová.

18 Y la carne de ellos será tuya, como el pecho mecido y como la espaldilla derecha son tuyos.

19 Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas que los hijos de Israel ofrecen a Jehová, te las he dado a ti, ya tus hijos y a tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; es pacto de sal para siempre delante de Jehová para ti, y para tu descendencia contigo.

20 Y el Señor dijo a Aarón: No tendrás heredad en la tierra de ellos, ni tendrás parte entre ellos; Yo soy tu parte y tu heredad entre los hijos de Israel.

21 Y he aquí, yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, para el servicio que sirven, el servicio del tabernáculo de reunión.

22 Y los hijos de Israel no deben acercarse en adelante al tabernáculo de reunión, para que no lleven pecado y mueran.

23 Mas los levitas harán el servicio del tabernáculo de reunión, y llevarán su iniquidad; estatuto perpetuo será por vuestras edades, que entre los hijos de Israel no tendrán heredad.

24 Pero los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecen como ofrenda elevada al Señor, los he dado a los levitas para que los hereden; por tanto les he dicho: Entre los hijos de Israel no tendrán heredad.

25 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

26 Habla así a los levitas, y diles: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, ofreceréis de ellos una ofrenda elevada a Jehová, el diezmo parte del diezmo.

27 Y esta vuestra ofrenda elevada os será contada como si fuera grano de la era de la era, y como la plenitud del lagar.

28 Así ofreceréis también vosotros ofrenda al Señor de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ello la ofrenda elevada de Jehová al sacerdote Aarón.

29 De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda elevada a Jehová, de todo lo mejor de ellos, y de sus partes santificadas.

30 Por tanto, les dirás: Cuando hubieres sacado de él lo mejor, será contado a los levitas como producto de la era y como producto del lagar.

31 Y la comeréis en todo lugar, vosotros y vuestras familias; porque es vuestra recompensa por vuestro servicio en el tabernáculo de reunión.

32 Y no llevaréis pecado por ello, cuando hubiereis tomado de él lo mejor de él; ni contaminaréis las cosas santas de los hijos de Israel, para que no muráis.

CAPÍTULO 19

El agua de separación para la purificación de los inmundos.

1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:

2 Esta es la ordenanza de la ley que el Señor ha mandado, diciendo: Di a los hijos de Israel que te traigan una becerra roja, sin mancha, en la cual no haya defecto, y sobre la cual nunca estuvo yugo.

3 Y la daréis al sacerdote Eleazar, para que la saque fuera del campamento, y uno la matará delante de él;

4 Y el sacerdote Eleazar tomará de su sangre con su dedo, y rociará de su sangre directamente delante del tabernáculo de reunión siete veces.

5 Y quemará la becerra delante de sus ojos; su piel, su carne y su sangre con su estiércol quemará;

6 Y el sacerdote tomará madera de cedro, e hisopo y escarlata, y los echará en medio del fuego de la becerra.

7 Entonces el sacerdote lavará sus vestidos, y lavará su carne en agua, y después entrará en el campamento, y el sacerdote será inmundo hasta la tarde.

8 Y el que la queme lavará sus vestidos en agua, y lavará en agua su carne, y será inmundo hasta la tarde.

9 Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca, y las pondrá fuera del campamento en un lugar limpio, y las guardará para la congregación de los hijos de Israel como agua de separación; es una purificación por el pecado.

10 Y el que recogió las cenizas de la becerra lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la tarde; y será a los hijos de Israel, y al extranjero que mora entre ellos, por estatuto perpetuo.

11 El que tocare el cuerpo muerto de cualquier hombre, será inmundo siete días.

12 Con ella se purificará al tercer día, y al séptimo día quedará limpio; pero si al tercer día no se purifica, al séptimo día no será limpio.

13 Cualquiera que tocare el cuerpo muerto de cualquier hombre muerto, y no se purificare, contamina el tabernáculo del Señor; y esa alma será cortada de Israel; por cuanto no fue rociado sobre él el agua de la separación, será inmundo; su inmundicia aún está sobre él.

14 Esta es la ley, cuando un hombre muere en una tienda; todo el que entre en la tienda, y todo lo que estuviere en la tienda, será inmundo siete días.

15 Y toda vasija abierta, que no tiene cubierta atada sobre ella, es inmunda.

16 Y cualquiera que tocare un muerto a espada en campo abierto, o un cadáver, o un hueso de hombre, o un sepulcro, será inmundo siete días.

17 Y para una persona inmunda tomarán de las cenizas de la vaca quemada de expiación por el pecado, y se le pondrá agua corriente en una vasija;

18 Y una persona limpia tomará hisopo, y lo mojará en el agua, y lo rociará sobre la tienda, sobre todos los utensilios, sobre las personas que estaban allí, y sobre el que tocare un hueso, o uno muerto, o un muerto, o una tumba;

19 Y el limpio rociará sobre el inmundo al tercer día, y al séptimo día; y en el séptimo día se purificará, y lavará sus vestidos, y se lavará en agua, y será limpio por la tarde.

20 Mas el hombre que fuere inmundo, y no se purificare, aquella persona será cortada de en medio de la congregación, por cuanto profanó el santuario de Jehová; el agua de separación no ha sido rociada sobre él; él es impuro.

21 Y les será por estatuto perpetuo, que el que rociare el agua de la separación lavará sus vestidos; y el que toque el agua de la separación quedará inmundo hasta la tarde.

22 Y todo lo que tocare el inmundo, será inmundo; y la persona que lo toque quedará inmunda hasta la tarde.

CAPÍTULO 20

Los hijos de Israel llegan a Zin, donde muere Miriam — Moisés golpeando la roca hace brotar agua en Meriba — En el monte Hor muere Aarón.

1 Entonces vinieron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin en el mes primero; y el pueblo se quedó en Cades; y allí murió Miriam, y allí fue sepultada.

2 Y no había agua para la congregación; y se juntaron contra Moisés y contra Aarón.

3 Y el pueblo bromeó con Moisés, y hablaron, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando nuestros hermanos murieron delante del Señor!

4 ¿Y por qué habéis hecho subir a la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos allí nosotros y nuestro ganado?

5 ¿Y por qué nos habéis hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar? no es lugar de sementera, ni de higos, ni de vides, ni de granados; ni hay agua para beber.

6 Y Moisés y Aarón fueron de la presencia de la asamblea a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria del Señor se les apareció.

7 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

8 Toma la vara, y reúne la asamblea, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña delante de sus ojos; y ella dará su agua, y tú les sacarás agua de la peña; así darás de beber a la congregación ya sus bestias.

9 Y Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le había mandado.

10 Y Moisés y Aarón reunieron a la congregación delante de la peña, y él les dijo: Oíd ahora, rebeldes; ¿Tenemos que traeros agua de esta peña?

11 Y alzó Moisés su mano, y con su vara golpeó la peña dos veces; y salió agua en abundancia, y bebió la congregación, y también sus bestias.

12 Y Jehová dijo a Moisés ya Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme a los ojos de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

13 Estas son las aguas de Meriba; porque los hijos de Israel contendieron con el Señor, y él fue santificado en ellos.

14 Y Moisés envió mensajeros desde Cades al rey de Edom, diciendo: Así ha dicho tu hermano Israel: Tú sabes todo el trabajo que nos ha sobrevenido;

15 Cómo descendieron nuestros padres a Egipto, y hemos vivido en Egipto mucho tiempo; y los egipcios nos enojaron a nosotros y a nuestros padres;

16 Y cuando clamamos al Señor, él oyó nuestra voz, y envió un ángel, y nos sacó de Egipto; y he aquí estamos en Cades, ciudad al cabo de tu término.

17 Pasemos, te ruego, por tu tierra; no pasaremos por los campos, ni por los viñedos, ni beberemos del agua de los pozos; iremos por el camino real, no nos desviaremos a la derecha ni a la izquierda, hasta que hayamos pasado tus términos.

18 Y Edom le dijo: No pasarás de mi lado, para que no salga contra ti con espada.

19 Y los hijos de Israel le dijeron: Por el camino iremos; y si yo y mi ganado bebiésemos de vuestras aguas, yo pagaré por ellas; Yo sólo, sin hacer nada más, pasaré de pie.

20 Y él dijo: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y con mano fuerte.

21 Así rehusó Edom dar paso a Israel por su término; por lo cual Israel se apartó de él.

22 Y los hijos de Israel, toda la congregación, partieron de Cades y llegaron al monte de Hor.

23 Y habló Jehová a Moisés y a Aarón en el monte de Hor, junto al término de la tierra de Edom, diciendo:

24 Aarón será reunido con su pueblo; porque no entrará en la tierra que he dado a los hijos de Israel, por cuanto os rebelasteis contra mi palabra en las aguas de Meriba.

25 Toma a Aarón y a Eleazar su hijo, y llévalos al monte de Hor;

26 Y despoja a Aarón de sus vestiduras, y vuélvelas a Eleazar su hijo; y Aarón será reunido con su pueblo, y allí morirá.

27 Y Moisés hizo como el Señor le mandó; y subieron al monte Hor a la vista de toda la congregación.

28 Y Moisés despojó a Aarón de sus vestiduras, y se las puso a Eleazar su hijo; y Aarón murió allí en la cumbre del monte; y Moisés y Eleazar descendieron del monte.

29 Y cuando toda la congregación vio que Aarón había muerto, hicieron duelo por Aarón treinta días, toda la casa de Israel.

CAPÍTULO 21

Israel en Hormah — Serpientes ardientes enviadas — La serpiente de bronce.

1 Y cuando el rey Arad el cananeo, que habitaba en el sur, oyó decir que Israel había venido por el camino de los espías; luego peleó contra Israel, y tomó algunos de ellos prisioneros.

2 E Israel hizo voto a Jehová, y dijo: Si en verdad entregares a este pueblo en mis manos, yo destruiré por completo sus ciudades.

3 Y el Señor escuchó la voz de Israel, y entregó a los cananeos; y los destruyeron por completo a ellos ya sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Hormah.

4 Y partieron del monte Hor por el camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y el alma del pueblo estaba muy desanimada por el camino.

5 Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos habéis sacado de Egipto para morir en el desierto? porque no hay pan, ni hay agua; y nuestra alma aborrece este pan ligero.

6 Y el Señor envió serpientes ardientes entre el pueblo, y mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.

7 Vino, pues, el pueblo a Moisés, y dijeron: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová y contra ti; orad al Señor, que quite de nosotros las serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.

8 Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y acontecerá que todo el que fuere mordido, cuando lo mirare, vivirá.

9 Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y acontecía que si una serpiente mordía a alguno, cuando miraba a la serpiente de bronce, vivía.

10 Y partieron los hijos de Israel, y acamparon en Obot.

11 Y partidos de Obot, asentaron en Ijeabarim, en el desierto que está delante de Moab, hacia donde nace el sol.

12 Partieron de allí y acamparon en el valle de Zared.

13 De allí partieron y acamparon al otro lado del Arnón, que está en el desierto que sale de las costas de los amorreos; porque Arnón es el límite de Moab, entre Moab y los amorreos.

14 Por lo cual se dice en el libro de las guerras del Señor: Lo que hizo en el Mar Rojo, y en los arroyos de Arnón,

15 y en la corriente de los arroyos que desciende a la morada de Ar, y está en el límite de Moab.

16 Y de allí fueron a Beer; ese es el pozo del que el Señor dijo a Moisés: Reúne al pueblo, y yo les daré agua.

17 Entonces Israel cantó este cántico: ¡Salta, oh pozo! cantadle;

18 Los príncipes cavaron el pozo, los nobles del pueblo lo cavaron, por mandato del legislador, con sus varas. Y del desierto fueron a Mataná;

19 y desde Mataná hasta Nahaliel; y desde Nahaliel hasta Bamoth;

20 y desde Bamoth en el valle, que está en la tierra de Moab, hasta la cumbre del Pisga, que mira hacia Jeshimon.

21 Y envió Israel mensajeros a Sehón rey de los amorreos, diciendo:

22 Déjame pasar por tu tierra; no nos volveremos a los campos, ni a los viñedos; no beberemos de las aguas del pozo; sino que iremos por el camino real, hasta que pasemos tus términos.

23 Y Sehón no permitió que Israel pasara por su término; pero Sehón reunió a todo su pueblo y salió contra Israel al desierto; y vino a Jahaza, y peleó contra Israel.

24 Y lo hirió Israel a filo de espada, y tomó posesión de su tierra desde Arnón hasta Jaboc, hasta los hijos de Amón; porque la frontera de los hijos de Amón era fuerte.

25 E Israel tomó todas estas ciudades; e Israel habitó en todas las ciudades de los amorreos, en Hesbón y en todas sus aldeas.

26 Porque Hesbón era la ciudad de Sehón rey de los amorreos, el cual había peleado contra el rey anterior de Moab, y tomado de su mano toda su tierra, hasta Arnón.

27 Por lo cual dicen los que hablan en proverbios: Venid a Hesbón, sea edificada y preparada la ciudad de Sehón;

28 Porque fuego ha salido de Hesbón, llama de la ciudad de Sehón; ha consumido a Ar de Moab, ya los señores de los altos de Arnón.

29 ¡Ay de ti, Moab! perdido estás, oh pueblo de Quemos; ha dado en cautiverio a sus hijos escapados ya sus hijas a Sehón rey de los amorreos.

30 Les hemos disparado; Pereció Hesbón hasta Dibón, y los desolamos hasta Nofa, que llega hasta Medeba.

31 Así habitó Israel en la tierra de los amorreos.

32 Y Moisés envió a espiar a Jaazer, y tomaron sus aldeas, y expulsaron a los amorreos que estaban allí.

33 Y dieron la vuelta y subieron por el camino de Basán; y Og rey de Basán salió contra ellos, él y todo su pueblo, a la batalla en Edrei.

34 Y el Señor dijo a Moisés: No le temas; porque yo lo he entregado en tu mano, a él ya todo su pueblo y su tierra; y harás con él como hiciste con Sehón rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón.

35 Y lo hirieron a él, a sus hijos ya todo su pueblo, hasta que no quedó ninguno con vida; y poseyeron su tierra.

CAPÍTULO 22

Balac desea que Balaam maldiga a Israel — Un ángel se opone a Balaam.

1 Y partieron los hijos de Israel, y acamparon en los campos de Moab, de este lado del Jordán de Jericó.

2 Y Balac, hijo de Zipor, vio todo lo que Israel había hecho con los amorreos.

3 Y Moab tenía mucho miedo del pueblo, porque era mucho; y Moab se angustió a causa de los hijos de Israel.

4 Y dijo Moab a los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta multitud todo lo que está alrededor de nosotros, como lame el buey la hierba del campo. Y Balac, hijo de Zipor, era rey de los moabitas en ese tiempo.

5 Y envió mensajeros a Balaam hijo de Beor a Petor, que está junto al río de la tierra de los hijos de su pueblo, para llamarlo, diciendo: He aquí un pueblo que sale de Egipto; he aquí, ellos cubren la faz de la tierra, y están enfrente de mí;

6 Ven, pues, te ruego que me maldigas a este pueblo; porque son demasiado poderosos para mí; por ventura prevaleceré, y los heriremos, y los echaré de la tierra; porque yo sé que el que bendices es bendito, y el que maldices es maldito.

7 Y los ancianos de Moab y los ancianos de Madián partieron con las recompensas de adivinación en sus manos; y vinieron a Balaam, y le hablaron las palabras de Balac.

8 Y les dijo: Alojaos aquí esta noche, y os traeré palabra de nuevo, según me hable el Señor; y los príncipes de Moab moraron con Balaam.

9 Y vino Dios a Balaam, y dijo: ¿Qué hombres son éstos contigo?

10 Y Balaam dijo a Dios: Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, me ha enviado a decirme:

11 He aquí un pueblo que sale de Egipto, el cual cubre la faz de la tierra; ven ahora, maldíceme a ellos; por ventura podré vencerlos y expulsarlos.

12 Y dijo Dios a Balaam: No irás con ellos; no maldecirás al pueblo; porque son benditos.

13 Y Balaam se levantó por la mañana, y dijo a los príncipes de Balac: Entrad en vuestra tierra; porque el Señor se niega a darme permiso para ir con vosotros.

14 Y los príncipes de Moab se levantaron y fueron a Balac, y dijeron: Balaam rehúsa venir con nosotros.

15 Y Balac volvió a enviar príncipes, más y más honorables que ellos.

16 Y vinieron a Balaam, y le dijeron: Así ha dicho Balac hijo de Zipor: Nada, te ruego, te impida venir a mí;

17 Porque te exaltaré a muy gran honor, y haré todo lo que me digas; ven, pues, te ruego, maldíceme a este pueblo.

18 Y Balaam respondió y dijo a los sirvientes de Balak: Si Balak me diese su casa llena de plata y oro, no puedo ir más allá de la palabra del Señor mi Dios, para hacer menos o más.

19 Ahora, pues, os ruego que quedéis también vosotros aquí esta noche, para que sepa qué más me dirá el Señor.

20 Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Si los hombres vienen a llamarte, levántate, si quieres ir con ellos; mas la palabra que yo te diré, tú la dirás.

21 Y Balaam se levantó por la mañana, y aparejó su asno, y se fue con los príncipes de Moab.

22 Y la ira de Dios se encendió porque él iba; y el ángel del Señor se paró en el camino por adversario suyo. Ahora iba montado sobre su asno, y sus dos sirvientes estaban con él.

23 Y el asno vio al ángel del Señor parado en el camino, y su espada desenvainada en su mano; y el asno se apartó del camino, y se fue al campo; y Balaam hirió a la asna para apartarla del camino.

24 Pero el ángel del Señor se paró en el camino de los viñedos, había un muro a un lado y un muro a ese lado.

25 Y cuando el asna vio al ángel del Señor, se pegó a la pared, y apretó el pie de Balaam contra la pared; y él la golpeó de nuevo.

26 Y el ángel del Señor se adelantó y se detuvo en un lugar angosto, donde no había manera de apartarse ni a la derecha ni a la izquierda.

27 Y cuando el asna vio al ángel del Señor, se echó debajo de Balaam; y la ira de Balaam se encendió, y golpeó al asno con un palo.

28 Y el Señor abrió la boca del asna, y ella dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho yo para que me hayas golpeado estas tres veces?

29 Y Balaam dijo al asna: Porque te burlaste de mí; Ojalá hubiera una espada en mi mano, porque ahora te mataría.

30 Y el asno dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asno, sobre el cual has montado desde que fui tuyo hasta este día? ¿Acostumbré alguna vez a hacerlo contigo? Y él dijo: No.

31 Entonces el Señor abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel del Señor parado en el camino, y su espada desenvainada en su mano; y él inclinó la cabeza, y cayó de bruces sobre su rostro.

32 Y el ángel del Señor le dijo: ¿Por qué has golpeado tu asna estas tres veces? He aquí, salí para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí.

33 Y el asno me vio, y se apartó de mí estas tres veces; si ella no se hubiera apartado de mí, ciertamente ahora también yo te hubiera matado, y la hubiera salvado con vida.

34 Y Balaam dijo al ángel del Señor: He pecado; porque no sabía que tú estabas en el camino contra mí; ahora, pues, si te desagrada, te lo devolveré.

35 Y el ángel del Señor dijo a Balaam: Ve con los hombres; pero solo el

palabra que yo te hablaré, esa hablarás. Entonces Balaam se fue con los príncipes de Balac.

36 Y cuando Balac oyó que Balaam había venido, salió a recibirlo a una ciudad de Moab, que está en el límite de Arnón, que está en el extremo de la costa.

37 Y Balac dijo a Balaam: ¿No envié yo encarecidamente a ti para llamarte? ¿Por qué no viniste a mí? ¿No puedo yo en verdad ensalzarte?

38 Y Balaam dijo a Balac: He aquí, he venido a ti; ¿Tengo ahora algún poder para decir algo? la palabra que Dios ponga en mi boca, esa hablaré.

39 Y Balaam fue con Balak, y llegaron a Kirgath-juzoth.

40 Y Balac ofreció bueyes y ovejas, y envió a Balaam, y a los príncipes que estaban con él.

41 Y aconteció al día siguiente, que Balac tomó a Balaam, y lo llevó a los lugares altos de Baal, para que desde allí pudiera ver la mayor parte del pueblo.

CAPÍTULO 23

El sacrificio de Balac: la parábola de Balaam.

1 Y Balaam dijo a Balac: Edificame aquí siete altares, y prepárame aquí siete bueyes y siete carneros.

2 E hizo Balac como Balaam le había dicho; y Balac y Balaam ofrecieron en cada altar un becerro y un carnero.

3 Y Balaam dijo a Balac: Ponte junto a tu holocausto, y yo iré; por ventura el Señor vendrá a mi encuentro; y todo lo que él me muestre, te lo diré. Y se fue a un lugar alto.

4 Y salió Dios al encuentro de Balaam; y él le dijo: He preparado siete altares, y sobre cada altar he ofrecido un becerro y un carnero.

5 Y Jehová puso una palabra en la boca de Balaam, y dijo: Vuelve a Balac, y así hablarás.

6 Y volvió a él, y he aquí él estaba junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab.

7 Y retomó su parábola, y dijo: Balac, rey de Moab, me ha traído de Siria, de los montes del oriente, diciendo: Ven, maldíceme a Jacob, y ven, desafia a Israel.

8 ¿Cómo maldeciré al que Dios no maldijo? ¿O cómo desafiaré yo, a quien el Señor no ha desafiado?

9 Porque desde lo alto de los peñascos lo veo, y desde los collados lo miro; he aquí, el pueblo habitará solo, y no será contado entre las naciones.

10 ¿Quién podrá contar el polvo de Jacob, y el número de la cuarta parte de Israel? ¡Déjame morir la muerte de los justos, y que mi último fin sea como el suyo!

11 Y Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te tomé para maldecir a mis enemigos, y he aquí, los has bendecido por completo.

12 Y respondiendo él, dijo: ¿No he de tener cuidado de hablar lo que el Señor ha puesto en mi boca?

13 Y Balac le dijo: Ven, te ruego, conmigo a otro lugar, desde donde los puedas ver; verás sólo la mayor parte de ellos, y no los verás todos; y maldícemelos desde allí.

14 Y lo llevó al campo de Zofim, a la cumbre del Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

15 Y él dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, mientras me encuentro con el Señor allá.

16 Y el Señor salió al encuentro de Balaam, y puso una palabra en su boca, y dijo: Vuelve a Balac, y di esto.

17 Y cuando llegó a él, he aquí, él estaba junto a su holocausto, y los príncipes de Moab con él. Y Balac le dijo: ¿Qué ha dicho Jehová?

18 Y tomó su parábola, y dijo: Levántate, Balac, y oye; escúchame, hijo de Zipor;

19 Dios no es hombre, para que mienta; ni el hijo del hombre, para que se arrepienta; ¿Ha dicho él, y no lo hará? ¿O ha dicho, y no lo hará bien?

20 He aquí, he recibido mandamiento de bendecir; y ha bendecido; y no puedo revertirlo.

21 No ha visto iniquidad en Jacob, ni ha visto perversidad en Israel; Jehová su Dios está con él, y júbilo de rey en medio de ellos.

22 Dios los sacó de Egipto; tiene como la fuerza de un unicornio.

23 Ciertamente no hay encantamiento contra Jacob, ni adivinación contra Israel; conforme a este tiempo se dirá de Jacob y de Israel: ¡Qué ha hecho Dios!

24 He aquí, el pueblo se levantará como un gran león, y él mismo se enaltecerá como un cachorro de león; no se echará hasta que coma de la presa, y beba la sangre de los muertos.

25 Y Balac dijo a Balaam: Ni los maldigas, ni los bendigas.

26 Pero Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te lo dije yo, diciendo: Todo lo que el Señor diga, eso debo hacer?

27 Y Balac dijo a Balaam: Ven, te ruego, te llevaré a otro lugar; Quizá agradará a Dios que me los maldigas desde allí.

28 Y Balac llevó a Balaam a la cima de Peor, que mira hacia Jeshimón.

29 Y Balaam dijo a Balac: Edificame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros.

30 Y Balac hizo como Balaam había dicho, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

CAPÍTULO 24

Balaam profetiza — Balak lo despide — Estrella de Jacob.

1 Y viendo Balaam que agradaba a Jehová bendecir a Israel, no fue, como las otras veces, a buscar amuletos, sino que volvió su rostro hacia el desierto.

2 Y Balaam alzó sus ojos, y vio a Israel habitando en sus tiendas según sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él.

3 Y retomó su parábola, y dijo: Balaam hijo de Beor ha dicho, y el hombre cuyos ojos están abiertos ha dicho:

4 Dijo el que oyó las palabras de Dios, el que vio la visión del Todopoderoso, cayendo en éxtasis, pero teniendo los ojos abiertos;

5 ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, y tus tiendas, oh Israel!

6 Como los valles se extienden, como jardines junto al río, como árboles de lignario que plantó el Señor, y como cedros junto a las aguas.

7 El derramará el agua de sus baldes, y su simiente estará en muchas aguas, y su rey será más alto que Agag, y su reino será exaltado.

8 Dios lo sacó de Egipto; tiene como la fuerza de un unicornio; devorará a las naciones sus enemigas, y quebrará sus huesos, y los traspasará con sus flechas.

9 Se echó, se echó como un león, y como un gran león; ¿Quién lo despertará? Bienaventurado el que te bendiga, y maldito el que te maldiga.

10 Y la ira de Balac se encendió contra Balaam, y se golpeó las manos; y Balac dijo a Balaam: Te llamé para maldecir a mis enemigos, y he aquí, los has bendecido por completo estas tres veces.

11 Por tanto, ahora huye a tu lugar; Pensé en promoverte a un gran honor; pero he aquí, el Señor te ha privado de honra.

12 Y Balaam dijo a Balac: No hablé yo también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo:

13 Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar el mandamiento de Jehová, para hacer bien o mal de mi propia mente; pero lo que el Señor diga, ¿eso hablaré yo?

14 Y ahora, he aquí, voy a mi pueblo; ven, pues, y yo te anunciaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días.

15 Y tomó su parábola, y dijo: Balaam, hijo de Beor, ha dicho, y el hombre cuyos ojos están abiertos ha dicho;

16 Dijo el que oyó las palabras de Dios, y conoció el conocimiento del Altísimo, el que vio la visión del Todopoderoso, cayendo en éxtasis, pero teniendo los ojos abiertos;

17 Lo veré, pero no ahora; Lo contemplaré, pero no de cerca; saldrá estrella de Jacob, y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set.

18 Y Edom será en posesión, Seir será también en posesión de sus enemigos; e Israel hará proezas.

19 De Jacob saldrá el que se enseñoreará, y destruirá el resto de la ciudad.

20 Y cuando miró a Amalek, tomó su parábola, y dijo: Amalek fue la primera de las naciones, pero su final será que perezca para siempre.

21 Y mirando a los quenitas, tomó su parábola, y dijo: Fuerte es tu morada, y tú pones tu nido en una peña.

22 Mas el quenita será asolado, hasta que Asiria te lleve cautivo.

23 Y tomó su parábola, y dijo: ¡Ay, quién vivirá cuando Dios haga esto!

24 Y vendrán naves desde la costa de Chittim, y afligirán a Asshur, y afligirán a Eber, y él también perecerá para siempre.

25 Y Balaam se levantó, y fue y volvió a su lugar; y Balac también se fue por su camino.

CAPÍTULO 25

Israel comete prostitución e idolatría. Finees mata a Zimri y Cozbi. Los madianitas deben enfadarse.

1 E Israel se quedó en Sittim, y el pueblo comenzó a fornicar con las hijas de Moab.

2 Y llamaron al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses.

3 E Israel se unió a Baal-peor; y la ira del Señor se encendió contra Israel.

4 Y Jehová dijo a Moisés: Toma todas las cabezas del pueblo, y cuélgalas delante de Jehová contra el sol, para que el furor de la ira de Jehová se aparte de Israel.

5 Y Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a sus hombres que se unieron a Baal-peor.

6 Y he aquí, uno de los hijos de Israel vino y trajo a sus hermanos una mujer madianita a la vista de Moisés y a la vista de toda la congregación de los hijos de Israel, que estaban llorando a la puerta del tabernáculo de la congregación

7 Y cuando Finees, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, lo vio, se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano;

8 Y él fue tras el varón de Israel a la tienda, y los traspasó a ambos, al varón de Israel, ya la mujer por su vientre. Así se detuvo la plaga de los hijos de Israel.

9 Y los que murieron por la plaga fueron veinticuatro mil.

10 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

11 Finees, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi ira de los hijos de Israel, mientras él tenía celo por mí entre ellos, de modo que yo no consumí a los hijos de Israel en mi celo.

12 Por tanto, decid: He aquí, yo le doy mi pacto de paz;

13 Y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto de un sacerdocio perpetuo; porque tuvo celo por su Dios, e hizo expiación por los hijos de Israel.

14 Ahora bien, el nombre del israelita que fue asesinado, el que fue asesinado con la mujer madianita, era Zimri, hijo de Salu, príncipe de una casa principal entre los simeonitas.

15 Y el nombre de la madianita que fue muerta era Cozbi, hija de Zur; él era cabeza de un pueblo y de una casa principal en Madián.

16 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

17 Vejad a los madianitas y heridlos;

18 Porque os enfadan con sus artimañas con que os han engañado en lo de Peor, y en lo de Cozbi, hija de un príncipe de Madián, hermana de ellos, que fue muerta el día de la plaga por causa de Peor. .

CAPÍTULO 26

Israel volvió a contar — La ley de la herencia — Las familias y el número de los levitas.

1 Aconteció después de la plaga, que habló Jehová a Moisés y a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, diciendo:

2 Tomad la cuenta de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años arriba, por las casas de sus padres, todos los que pueden salir a la guerra en Israel.

3 Y Moisés y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en los campos de Moab, junto al Jordán, cerca de Jericó, diciendo:

4 Tomad la cuenta del pueblo, de veinte años arriba; como mandó Jehová a Moisés y a los hijos de Israel, que salieron de la tierra de Egipto.

5 Rubén, el hijo mayor de Israel; los hijos de Rubén; Hanoc, de quien procede la familia de los hanoquitas; de Pallu, la familia de los palluitas;

6 de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas.

7 Estas son las familias de los rubenitas; y los contados de ellos fueron cuarenta y tres mil setecientos treinta.

8 y los hijos de Pallu; Eliab.

9 y los hijos de Eliab; Nemuel, Datán y Abiram. Estos son Datán y Abiram, que eran famosos en la congregación, que pelearon contra Moisés y Aarón en la compañía de Coré, cuando pelearon contra el Señor;

10 Y la tierra abrió su boca, y se los tragó junto con Coré, cuando esa compañía murió, cuando el fuego devoró a doscientos cincuenta hombres; y se convirtieron en una señal.

11 No obstante, los hijos de Coré no murieron.

12 Los hijos de Simeón por sus familias; de Nemuel, la familia de los nemuelitas; de Jamín, la familia de los jaminitas; de Jaquín, la familia de los jaquinitas;

13 de Zera, la familia de los zaritas; de Saúl, la familia de los saulitas.

14 Estas son las familias de los simeonitas, veintidós mil doscientos.

15 Los hijos de Gad por sus familias; de Zefón, la familia de los zefonitas; de Haggi, la familia de los Haggites; de Shuni, la familia de los sunitas;

16 de Ozni, la familia de los oznitas; de Eri, la familia de los eritas;

17 de Arod, la familia de los aroditas; de Areli, la familia de los arelitas.

18 Estas son las familias de los hijos de Gad, por los contados de ellos, cuarenta mil quinientos.

19 Los hijos de Judá fueron Er y Onán; y Er y Onan murieron en la tierra de Canaan.

20 Y los hijos de Judá según sus familias fueron; de Sela, la familia de los selanitas; de Fares, la familia de los farzitas; de Zera, la familia de los zaritas.

21 Y los hijos de Fares fueron; de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Hamul, la familia de los hamulitas.

22 Estas son las familias de Judá, por los contados de ellas, sesenta y dieciséis mil quinientos.

23 De los hijos de Isacar por sus familias; de Tola, la familia de los tolaítas; de Pua, la familia de los punites;

24 de Jashub, la familia de los Jashubites; de Shimron, la familia de los simronitas.

25 Estas son las familias de Isacar según los contados de ellas, sesenta y cuatro mil trescientos.

26 De los hijos de Zabulón por sus familias; de Sered, la familia de los sarditas; de Elón, la familia de los elonitas; de Jahleel, la familia de los jahleelitas.

27 Estas son las familias de los zabulonitas según los contados de ellos, sesenta mil quinientos.

28 Los hijos de José por sus familias fueron Manasés y Efraín.

29 De los hijos de Manasés; de Maquir, la familia de los maquiritas; y Maquir engendró a Galaad; de Galaad vino la familia de los galaaditas.

30 Estos son los hijos de Galaad; de Jeezer, la familia de los jeezeritas; de Helec, la familia de los helequitas;

31 y de Asriel, la familia de los asrielitas; y de Siquem, la familia de los siquemitas;

32 y de Semida, la familia de los semidaítas; y de Hefer, la familia de los heferitas.

33 Y Zelofehad hijo de Hefer no tuvo hijos, sino hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Majla, Noé, Hogla, Milca y Tirsa.

34 Estas son las familias de Manasés, y los contados de ellas, cincuenta y dos mil setecientos.

35 Estos son los hijos de Ephraim por sus familias; de Shuthelah, la familia de los Shuthalhites; de Becher, la familia de los bachritas; de Tahan, la familia de los tahanitas.

36 Y estos son los hijos de Sutela; de Erán, la familia de los eranitas.

37 Estas son las familias de los hijos de Ephraim conforme a los contados de ellos, treinta y dos mil quinientos. Estos son los hijos de José por sus familias.

38 Los hijos de Benjamín por sus familias; de Bela, la familia de los belaítas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ahiram, la familia de los ajiramitas;

39 de Sufam, la familia de los sufamitas; de Jufam, la familia de los hufamitas.

40 Y los hijos de Bela fueron Ard y Naaman; de Ard, la familia de los Arditas; y de Naamán, la familia de los naamitas.

41 Estos son los hijos de Benjamín por sus familias; y los contados de ellos, cuarenta y cinco mil seiscientos.

42 Estos son los hijos de Dan por sus familias; de Shuham, la familia de los suhamitas. Estas son las familias de Dan por sus familias.

43 Todas las familias de los suhamitas, según sus contados, fueron sesenta y cuatro mil cuatrocientos.

44 De los hijos de Aser por sus familias; de Jimna, la familia de los Jimnitas; de Jesuí, la familia de los jesuitas; de Bería, la familia de los beriítas.

45 De los hijos de Bería; de Heber, la familia de los heberitas; de Malquiel, la familia de los malquielitas.

46 Y el nombre de la hija de Aser era Sara.

47 Estas son las familias de los hijos de Aser conforme a los contados de ellos; que eran cincuenta y tres mil cuatrocientos.

48 De los hijos de Neftalí por sus familias; de Jahzeel, la familia de los Jahzeelitas; de Guni, la familia de los gunitas;

49 de Jezer, la familia de los jezeritas; de Shillem, la familia de los Shillemitas.

50 Estas son las familias de Neftalí según sus familias; y los contados de ellos, cuarenta y cinco mil cuatrocientos.

51 Estos fueron los contados de los hijos de Israel, seiscientos mil setecientos treinta.

52 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

53 A éstos se les repartirá la tierra en heredad según el número de los nombres.

54 A muchos darás más herencia, ya pocos darás menos herencia; a cada uno se le dará su heredad conforme a sus contados.

55 No obstante, la tierra se dividirá por sorteo; según los nombres de las tribus de sus padres heredarán.

56 Según la suerte se repartirá su posesión entre muchos y pocos.

57 Y estos son los contados de los levitas por sus familias; de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los Coatitas; de Merari, la familia de los meraritas.

58 Estas son las familias de los levitas; la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coratitas. Y Coat engendró a Amaram.

59 Y el nombre de la esposa de Amram era Jocabed, la hija de Levi, a quien su madre dio a luz a Levi en Egipto; y ella dio a luz a Amram, Aarón y Moisés, y Miriam su hermana.

60 Y a Aarón le nacieron Nadab y Abiú, Eleazar e Itamar.

61 Y Nadab y Abiú murieron, cuando ofrecieron fuego extraño delante del Señor.

62 Y los contados de ellos fueron veintitrés mil, todos varones de un mes arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, porque no les fue dada heredad entre los hijos de Israel.

63 Estos son los contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron a los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán, cerca de Jericó.

64 Mas entre éstos no hubo varón de los que contaron Moisés y Aarón el sacerdote, cuando contaron á los hijos de Israel en el desierto de Sinaí.

65 Porque el Señor dijo de ellos: Ciertamente morirán en el desierto. Y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone, y Josué hijo de Nun.

CAPÍTULO 27

La ley de herencias: Josué designado para suceder a Moisés.

1 Y vinieron las hijas de Zelofehad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés hijo de José; y estos son los nombres de sus hijas; Mahlah, Noah, Hoglah, Milcah y Tirzah.

2 Y se pararon delante de Moisés, y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la puerta del tabernáculo de reunión, diciendo:

3 Nuestro padre murió en el desierto, y no estaba en la compañía de los que se juntaron contra el Señor en la compañía de Coré; pero murió en su propio pecado, y no tuvo hijos.

4 ¿Por qué el nombre de nuestro padre debe ser borrado de entre su familia, porque no tiene hijo? Danos, pues, posesión entre los hermanos de nuestro padre.

5 Y Moisés presentó su causa ante el Señor.

6 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

7 Las hijas de Zelofejad hablan bien; ciertamente les darás posesión de una heredad entre los hermanos de su padre; y harás pasar a ellos la heredad de su padre.

8 Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Si alguno muriere, y no tuviere hijo, su heredad pasaréis a su hija.

9 Y si no tuviere hija, daréis su heredad a sus hermanos.

10 Y si no tuviere hermanos, daréis su heredad a los hermanos de su padre.

11 Y si su padre no tuviere hermanos, entonces daréis su heredad a su pariente más próximo a él en su familia, y él la poseerá; y será a los hijos de Israel por estatuto de juicio, como Jehová lo mandó a Moisés.

12 Y Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y mira la tierra que he dado a los hijos de Israel.

13 Y cuando lo hayas visto, serás también reunido con tu pueblo, como fue reunido Aarón tu hermano.

14 Porque os rebelasteis contra mi mandamiento en el desierto de Zin, en la contienda de la congregación, para santificarme en el agua delante de sus ojos; esa es el agua de Meriba en Cades en el desierto de Zin.

15 Y habló Moisés al Señor, diciendo:

16 Que el Señor, el Dios de los espíritus de toda carne, ponga un hombre sobre la congregación.

17 que salga delante de ellos, que entre delante de ellos, que los saque y que los introduzca; que la congregación del Señor no sea como ovejas que no tienen pastor.

18 Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en quien está el Espíritu, y pon tu mano sobre él;

19 Y ponlo delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y dadle encargo delante de sus ojos.

20 Y pondrás de tu honra sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca.

21 Y él estará delante del sacerdote Eleazar, quien consultará por él después del juicio de Urim delante del Señor; por su palabra saldrán, y por su palabra entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, toda la congregación.

22 Y Moisés hizo como el Señor le mandó; y tomó a Josué, y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación;

23 Y le impuso las manos, y le dio un cargo, como Jehová lo había mandado por mano de Moisés.

CAPÍTULO 28

Ofrendas para ser observadas.

1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2 Manda a los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda, y mi pan para mis sacrificios que se han quemado, en olor grato para mí, cuidaréis de ofrecerme a su debido tiempo.

3 Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a Jehová; dos corderos de un año sin mancha cada día, para el holocausto continuo.

4 Ofrecerás un cordero por la mañana, y ofrecerás el otro cordero a la tarde;

5 y la décima parte de un efa de harina para ofrenda de cereal, amasada con la cuarta parte de un hin de aceite batido.

6 Es un holocausto continuo, que fue ordenado en el monte Sinaí para olor grato, un sacrificio que se quema al Señor.

7 Y su libación será la cuarta parte de un hin por un cordero; en el lugar santo harás derramar el vino fuerte a Jehová como libación.

8 Y el otro cordero lo ofrecerás a la tarde; como ofrenda de cereal de la mañana, y como su libación la ofrecerás, ofrenda encendida de olor grato a Jehová.

9 Y el día del sábado, dos corderos de un año sin mancha, y dos décimas de harina para una ofrenda de cereal amasada con aceite, y su libación;

10 Este es el holocausto de cada sábado, además del holocausto continuo y su libación.

11 Y en los principios de vuestros meses ofreceréis holocausto a Jehová; dos becerros y un carnero, siete corderos de un año sin mancha;

12 y tres décimas de harina para ofrenda de cereal amasada con aceite, por un novillo; y dos décimas de harina para ofrenda de presente, amasada con aceite, por un carnero;

13 y varios décimos de harina amasada con aceite como ofrenda de cereal para un cordero; como holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová.

14 Y sus libaciones serán medio hin de vino por novillo, y la tercera parte de un hin por carnero, y la cuarta parte de un hin por cordero; este es el holocausto de cada mes durante los meses del año.

15 Y se ofrecerá un macho cabrío como ofrenda por el pecado a Jehová, además del holocausto continuo y de su libación.

16 Y a los catorce del mes primero es la pascua del Señor.

17 Y a los quince días de este mes es la fiesta; siete días se comerán panes sin levadura.

18 El primer día habrá santa convocación; ninguna obra servil haréis en ella;

19 sino que ofreceréis una ofrenda encendida en holocausto al Señor; dos becerros, un carnero y siete corderos de un año; serán para vosotros sin defecto.

20 Y su ofrenda será de harina amasada con aceite; tres décimas ofreceréis por un becerro, y dos décimas por un carnero;

21 Ofrecerás varios décimos por cada cordero, entre los siete corderos;

22 Y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, para hacer expiación por vosotros.

23 Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo.

24 Así ofreceréis cada día, durante los siete días, la carne del sacrificio que se ha de quemar, de olor grato a Jehová; se ofrecerá además del holocausto continuo y de su libación.

25 Y el séptimo día tendréis santa convocación; ningún trabajo servil haréis.

26 También en el día de las primicias, cuando ofreciereis una ofrenda nueva al Señor, después de vuestras semanas, tendréis santa convocación; ningún trabajo servil haréis:

27 Mas ofreceréis el holocausto en olor grato a Jehová; dos becerros, un carnero, siete corderos de un año;

28 Y su ofrenda de harina amasada con aceite, tres décimas por cada novillo, dos décimas por cada carnero,

29 Varios décimos por cada cordero, entre los siete corderos;

30 Y un cabrito de las cabras, para hacer expiación por vosotros.

31 Los ofreceréis además del holocausto continuo y de su ofrenda vegetal (se os tendrán sin defecto) y de sus libaciones.

CAPÍTULO 29

Ofrendas para ser observadas.

1 Y en el mes séptimo, al primero del mes, tendréis santa convocación; ninguna obra servil haréis; es un día de tocar las trompetas para vosotros.

2 Y ofreceréis holocausto en olor grato a Jehová; un becerro, un carnero y siete corderos de un año sin defecto;

3 Y su ofrenda será de harina amasada con aceite, tres décimas por novillo, y dos décimas por carnero,

4 Y una décima parte por un cordero, entre los siete corderos;

5 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, para hacer expiación por vosotros;

6 Además del holocausto del mes, y su ofrenda de cereal, y el holocausto de cada día, y su ofrenda de cereal, y sus libaciones, según su costumbre, en olor grato, ofrenda encendida a Jehová.

7 Y tendréis en el día diez de este mes séptimo santa convocación; y afligiréis vuestras almas; ningún trabajo haréis en él;

8 Mas ofreceréis holocausto a Jehová en olor grato; un becerro, un carnero y siete corderos de un año; serán para vosotros sin defecto.

9 Y su ofrenda será de harina amasada con aceite, tres décimas por novillo, y dos décimas por carnero,

10 Una décima parte por un cordero, entre los siete corderos;

11 Un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además de la ofrenda de expiación por el pecado, y el holocausto continuo, y su ofrenda de cereal, y sus libaciones.

12 Y el día quince del mes séptimo tendréis santa convocación; ninguna obra servil haréis, y haréis fiesta solemne al Señor por siete días.

13 Y ofreceréis holocausto, ofrenda encendida, de olor grato a Jehová; trece becerros, dos carneros y catorce corderos de un año; serán sin defecto;

14 Y su ofrenda será de harina amasada con aceite, tres décimas por cada novillo de los trece novillos, dos décimas por cada carnero de los dos carneros,

15 Y varios décimos a cada cordero de los catorce corderos;

16 Y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libación.

17 Y el segundo día ofreceréis doce novillos, dos carneros, catorce corderos de un año sin mancha;

18 Y su ofrenda de comida y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, será conforme a su número, según el rito;

19 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, y su presente y sus libaciones.

20 Y al tercer día once becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

21 Y su ofrenda de comida y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, será conforme a su número, según el rito;

22 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libación.

23 Y el cuarto día diez becerros, dos carneros y catorce corderos de un año sin defecto;

24 Su ofrenda de comida y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, serán conforme a su número, según el rito;

25 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libación.

26 Y el quinto día nueve becerros, dos carneros y catorce corderos de un año sin mancha;

27 Y su ofrenda de comida y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, será conforme a su número, según el rito;

28 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libación.

29 Y el sexto día ocho becerros, dos carneros y catorce corderos de un año sin defecto;

30 Y su ofrenda de comida y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, será conforme a su número, según el rito;

31 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo; además del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libación.

32 Y el séptimo día siete becerros, dos carneros y catorce corderos de un año sin defecto;

33 Y su ofrenda de comida y sus libaciones por los novillos, por los carneros y por los corderos, serán conforme a su número, según el rito;

34 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, su ofrenda de cereal y su libación.

35 El octavo día tendréis asamblea solemne; ningún trabajo servil haréis en él;

36 sino que ofreceréis holocausto, ofrenda encendida, de olor grato a Jehová; un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto;

37 Su ofrenda de comida y sus libaciones por el becerro, por el carnero y por los corderos, serán conforme a su número, según el rito;

38 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado; además del holocausto continuo, de su ofrenda de cereal y de su libación.

39 Estas cosas haréis al Señor en vuestras fiestas solemnes, además de vuestros votos y vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, para vuestras ofrendas de cereal, para vuestras libaciones y para vuestras ofrendas de paz.

40 Y Moisés contó a los hijos de Israel conforme a todo lo que el Señor le había mandado a Moisés.

CAPÍTULO 30

de votos

1 Y habló Moisés a los jefes de las tribus acerca de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que ha mandado Jehová.

2 Si alguno hiciere voto á Jehová, ó hiciere juramento ligando su alma con obligación; no faltará a su palabra, hará conforme a todo lo que salió de su boca.

3 Si la mujer también hiciere voto al SEÑOR, y se obligare con obligación estando en casa de su padre en su juventud;

4 Y su padre oirá su voto, y la obligación con que ha ligado su alma, y su padre callará sobre ella; entonces todos sus votos serán firmes, y todo lazo con que ha ligado su alma será firme.

5 Mas si su padre la desobedeciere el día que él oiga, ninguno de sus votos, ni de sus ligaduras con que ha ligado su alma, permanecerá; y el Señor la perdonará, porque su padre la desechó.

6 Y si tuviere marido, cuando hiciere voto, o hablare algo de sus labios, con que ligare su alma;

7 Y su marido lo oyó, y calló con ella el día que lo oyó; entonces serán firmes sus votos, y serán firmes las ataduras con que ató su alma.

8 Pero si su marido la desaprobó el día que él lo supo, entonces anulará el voto que ella hizo, y lo que pronunció con sus labios, con lo cual comprometió su alma, quedará sin efecto; y el Señor la perdonará.

9 Mas todo voto de la viuda, y de la repudiada, con que hubieren ligado sus almas, será contra ella.

10 Y si hiciere voto en casa de su marido, ó ligare su alma con obligación con juramento;

11 Y su marido lo oyó, y calló con ella, y no la desaprobó; entonces todos sus votos serán firmes, y todo lazo con que ató su alma será firme.

12 Mas si su marido las hubiere anulado por completo el día que las oyó; entonces todo lo que salió de sus labios acerca de sus votos, o acerca del vínculo de su alma, no será firme; su marido los ha dejado vacíos; y el Señor la perdonará.

13 Todo voto y todo juramento obligatorio de aflicción del alma, su marido puede confirmarlo, o su marido anularlo.

14 Pero si su marido callare completamente con ella de un día para otro; entonces él establece todos sus votos, o todas sus obligaciones, que están sobre ella; él las confirma, porque calló con ella el día que las oyó.

15 Mas si de alguna manera los invalidare después de haberlos oído; entonces él llevará la iniquidad de ella.

16 Estos son los estatutos que mandó Jehová a Moisés, entre el hombre y su mujer, entre el padre y su hija, estando aún en su juventud en la casa de su padre.

CAPÍTULO 31

Los madianitas son despojados y Balaam muerto; Moisés está enojado.

1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2 Venga a los hijos de Israel de los madianitas; después serás reunido con tu pueblo.

3 Y habló Moisés al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, y que vayan contra los madianitas, y venguen al Señor de Madián.

4 Mil de cada tribu, en todas las tribus de Israel, enviaréis a la guerra.

5 Y fueron entregados de los millares de Israel, mil de cada tribu, doce mil armados para la guerra.

6 Y Moisés los envió a la guerra, mil de cada tribu, ellos y Finees hijo de Eleazar, el sacerdote, a la guerra, con los instrumentos sagrados, y las trompetas para tocar en su mano.

7 Y pelearon contra los madianitas, como Jehová lo mandó a Moisés; y mataron a todos los varones.

8 Y mataron a los reyes de Madián, además del resto de los que fueron muertos; a saber, Evi, Rekem, Zur, Hur y Reba, cinco reyes de Madián; También mataron a espada a Balaam, hijo de Beor.

9 Y los hijos de Israel tomaron cautivas a todas las mujeres de Madián, y a sus niños, y tomaron el botín de todo su ganado, y todos sus rebaños, y todos sus bienes.

10 Y quemaron con fuego todas sus ciudades en que habitaban, y todos sus hermosos castillos.

11 Y tomaron todo el botín y toda la presa, así de hombres como de bestias.

12 Y trajeron los cautivos, la presa y el botín a Moisés y al sacerdote Eleazar, ya la congregación de los hijos de Israel, al campamento en los llanos de Moab, que está junto al Jordán cerca de Jericó.

13 Y Moisés, y el sacerdote Eleazar, y todos los príncipes de la congregación, salieron a recibirlos fuera del campamento.

14 Y Moisés se enojó con los oficiales del ejército, con los capitanes de mil y capitanes de centenas, que venían de la batalla.

15 Y Moisés les dijo: ¿Habéis salvado con vida a todas las mujeres?

16 He aquí, estos hicieron que los hijos de Israel, por el consejo de Balaam, pecaran contra el Señor en el asunto de Peor, y hubo una plaga entre la congregación del Señor.

17 Ahora pues, matad a todo varón entre los niños, y matad a toda mujer que haya conocido varón acostándose con él.

18 Pero todas las niñas que no hayan conocido a un hombre acostándose con él, manténganse vivas para ustedes.

19 Y estad fuera del campamento siete días, cualquiera que haya matado a alguna persona, y cualquiera que haya tocado a algún muerto, purificaos vosotros y vuestros cautivos al tercer día, y al séptimo día.

20 Y limpiad toda vuestra ropa, y todo lo que está hecho de pieles, y todo trabajo de pelo de cabra, y todo lo que está hecho de madera.

21 Y el sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que iban a la batalla: Esta es la ordenanza de la ley que el Señor mandó a Moisés;

22 Solamente el oro y la plata, el bronce, el hierro, el estaño y el plomo,

23 Todo lo que resiste el fuego, por el fuego lo haréis pasar, y será limpio; no obstante, será purificada con el agua de la separación; y todo lo que no soporta el fuego, lo haréis pasar por el agua.

24 Y lavaréis vuestras ropas el séptimo día, y seréis limpios, y después entraréis en el campamento.

25 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

26 Tomad la suma del botín, tanto de hombres como de animales, tú, el sacerdote Eleazar y los principales padres de la congregación;

27 Y divide la presa en dos partes; entre los que tomaron la guerra contra ellos, los que salieron a la batalla, y entre toda la congregación.

28 y exijan un tributo para el Señor de los hombres de guerra que salieron a la batalla; un alma de quinientas, tanto de las personas como de las vacas y de los asnos y de las ovejas;

29 Tómalo de la mitad de ellos y dáselo al sacerdote Eleazar, como ofrenda elevada al Señor.

30 Y de la mitad de los hijos de Israel, tomarás una parte de cincuenta, de las personas, de las vacas, de los asnos y de las ovejas, de toda clase de bestias, y las darás a los levitas que guardan las cargo del tabernáculo del Señor.

31 Y Moisés y Eleazar el sacerdote hicieron como Jehová mandó a Moisés.

32 Y el botín, siendo el resto del botín que los hombres de guerra habían tomado, fue seiscientas setenta mil cinco mil ovejas,

33 Y setenta y doce mil bueyes,

34 y sesenta y mil asnos,

35 Y treinta y dos mil personas en total, de mujeres que no habían conocido varón acostándose con él.

36 Y la mitad, que fue la parte de los que salieron a la guerra, fue en número de trescientas siete y treinta mil quinientas ovejas;

37 Y el tributo de las ovejas al Señor fue de seiscientas sesenta y quince.

38 Y las vacas, treinta y seis mil; de los cuales el tributo del Señor fue sesenta y doce.

39 Y los asnos, treinta mil quinientos; de los cuales el tributo del Señor fue sesenta y uno.

40 Y las personas eran dieciséis mil; de los cuales el tributo del Señor fue de treinta y dos personas.

41 Y Moisés dio el tributo, que era la ofrenda elevada al Señor, al sacerdote Eleazar, como el Señor había mandado a Moisés.

42 Y de la mitad de los hijos de Israel, que Moisés repartió de los hombres que guerreaban,

43 (Ahora bien, la mitad de lo que pertenecía a la congregación era trescientas mil treinta mil siete mil quinientas ovejas,

44 y treinta y seis mil reses,

45 y treinta mil asnos y quinientos,

46 y dieciséis mil personas,)

47 De la mitad de los hijos de Israel, Moisés tomó una parte de cincuenta, tanto de hombres como de animales, y se los dio a los levitas, que estaban a cargo del tabernáculo del Señor; como el Señor mandó a Moisés.

48 Y los oficiales que estaban sobre millares del ejército, los capitanes de millares y capitanes de centenas, se acercaron a Moisés;

49 Y dijeron a Moisés: Tus siervos han tomado la suma de los hombres de guerra que están bajo nuestro cargo, y no falta ninguno de nosotros.

50 Por tanto, hemos traído una ofrenda para el Señor, lo que cada uno ha recibido, de joyas de oro, cadenas y brazaletes, anillos, zarcillos y tablas, para hacer expiación por nuestras almas delante del Señor.

51 Y Moisés y el sacerdote Eleazar tomaron el oro de ellos, y todas las joyas labradas.

52 Y todo el oro de la ofrenda que ofrecieron al SEÑOR, de los capitanes de mil y de los capitanes de centenas, fue dieciséis mil setecientos cincuenta siclos.

53 (Porque los hombres de guerra habían tomado botín, cada uno para sí.)

54 Y Moisés y el sacerdote Eleazar tomaron el oro de los capitanes de mil y de centenas, y lo trajeron al tabernáculo de reunión, para memoria de los hijos de Israel delante de Jehová.

CAPÍTULO 32

Moisés reprende a Rubén y Gad — Ellos conquistan la tierra asignada por Moisés.

1 Los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían una gran multitud de ganado; y cuando vieron la tierra de Jazer, y la tierra de Galaad, he aquí, el lugar era lugar para ganado;

2 Vinieron los hijos de Gad y los hijos de Rubén y hablaron a Moisés, y al sacerdote Eleazar, y a los príncipes de la congregación, diciendo:

3 Atarot, Dibón, Jazer, Nimra, Hesbón, Eleale, Sebam, Nebo, Beón,

4 La tierra que Jehová hirió delante de la congregación de Israel, es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado;

5 Por tanto, dijeron ellos, si hemos hallado gracia en tus ojos, dése esta tierra a tus siervos en posesión, y no nos hagas pasar el Jordán.

6 Y dijo Moisés a los hijos de Gad ya los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os sentaréis aquí?

7 ¿Y por qué desanimáis el corazón de los hijos de Israel para que no se pasen a la tierra que el Señor les ha dado?

8 Así hicieron vuestros padres, cuando los envié desde Cades-barnea a ver la tierra.

9 Porque cuando subieron al valle de Escol y vieron la tierra, desanimaron el corazón de los hijos de Israel para que no entraran en la tierra que el Señor les había dado.

10 Y la ira del Señor se encendió al mismo tiempo, y juró, diciendo:

11 Ciertamente ninguno de los varones que subieron de Egipto, de veinte años arriba, verá la tierra que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob; porque no me han seguido del todo;

12 Excepto Caleb, hijo de Jefone, quenezita, y Josué, hijo de Nun; porque han seguido enteramente al señor.

13 Y la ira del Señor se encendió contra Israel, y los hizo vagar por el desierto cuarenta años, hasta que toda la generación que había hecho lo malo ante los ojos del Señor fue acabada.

14 Y he aquí, vosotros os habéis levantado en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para aumentar aún el furor de la ira del Señor contra Israel.

15 Porque si os apartáis de él, otra vez los dejará en el desierto; y destruiréis a todo este pueblo.

16 Y acercándose a él, dijeron: Edificaremos aquí majadas para nuestro ganado, y ciudades para nuestros niños;

17 Pero nosotros mismos iremos armados delante de los hijos de Israel, hasta que los hayamos llevado a su lugar; y nuestros niños habitarán en las ciudades cercadas, a causa de los habitantes de la tierra.

18 No volveremos a nuestras casas, hasta que los hijos de Israel hayan heredado cada uno su heredad;

19 Porque no heredaremos con ellos al otro lado del Jordán, ni adelante; porque nuestra heredad nos ha tocado de este lado del Jordán al oriente.

20 Y Moisés les dijo: Si hacéis esto, si vais armados delante de Jehová a la guerra,

21 Y pasaréis todos armados el Jordán delante de Jehová, hasta que haya echado de delante de él a sus enemigos,

22 Y sea sometida la tierra delante de Jehová; luego volveréis, y seréis libres de culpa delante de Jehová, y delante de Israel; y esta tierra será vuestra posesión delante de Jehová.

23 Pero si no lo hacéis así, he aquí, habéis pecado contra el Señor; y ten por seguro que tu pecado te alcanzará.

24 Edificad ciudades para vuestros niños, y majadas para vuestras ovejas; y haz lo que ha salido de tu boca.

25 Y los hijos de Gad y los hijos de Rubén hablaron a Moisés, diciendo: Tus siervos harán como mi señor manda.

26 Nuestros niños, nuestras mujeres, nuestras ovejas y todo nuestro ganado estarán allí en las ciudades de Galaad;

27 Mas tus siervos pasarán, cada uno armado para la guerra, delante de Jehová a la batalla, como dice mi señor.

28 Moisés mandó acerca de ellos a Eleazar el sacerdote, ya Josué hijo de Nun, ya los principales padres de las tribus de los hijos de Israel;

29 Y les dijo Moisés: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén pasan con vosotros el Jordán, cada uno armado para la batalla delante de Jehová, y la tierra os será sometida; entonces les daréis la tierra de Galaad en posesión;

30 Pero si no pasan con vosotros armados, tendrán posesión entre vosotros en la tierra de Canaán.

31 Y los hijos de Gad y los hijos de Rubén respondieron, diciendo: Como el Señor ha dicho a tus siervos, así haremos.

32 Pasaremos armados delante del Señor a la tierra de Canaán, para que la posesión de nuestra heredad de este lado del Jordán sea nuestra.

33 Y Moisés les dio a los hijos de Gad, a los hijos de Rubén y a la media tribu de Manasés, hijo de José, el reino de Sehón rey de los amorreos, y el reino de Og rey de Basán, la tierra, con las ciudades de ella en los términos, las ciudades del país alrededor.

34 Y los hijos de Gad edificaron Dibón, Ataroth, Aroer,

35 y Atroth, Shophan, y Jaazer, y Jogbehah,

36 Y Bet-nimra y Bet-harán, ciudades cercadas; y rediles para ovejas.

37 Y los hijos de Rubén edificaron Hesbón, Eleale, Quiriataim,

38 y Nebo, y Baal-meon, (cambiando sus nombres), y Shibmah; y dieron otros nombres a las ciudades que edificaban.

39 Y los hijos de Maquir hijo de Manasés fueron a Galaad, y la tomaron, y despojaron al amorreo que estaba en ella.

40 Y Moisés dio Galaad a Maquir hijo de Manasés; y habitó en ella.

41 Y Jair hijo de Manasés fue y tomó sus pequeños pueblos, y los llamó Havoth-jair.

42 Y Nobah fue y tomó Kenath y sus aldeas, y lo llamó Nobah, de su propio nombre.

CAPÍTULO 33

cuarenta y dos jornadas de los israelitas: los cananeos para ser destruidos.

1 Estas son las jornadas de los hijos de Israel, que salieron de la tierra de Egipto con sus ejércitos al mando de Moisés y de Aarón.

2 Y Moisés escribió sus salidas conforme a sus jornadas por mandato del Señor; y estas son sus jornadas según sus salidas.

3 Y partieron de Ramsés en el mes primero, a los quince días del mes primero; Al día siguiente de la Pascua salieron los hijos de Israel con mano alta a la vista de todos los egipcios.

4 Porque los egipcios enterraron a todos sus primogénitos, que el Señor había herido entre ellos; sobre sus dioses también ejecutó el Señor juicios.

5 Y partiendo los hijos de Israel de Ramsés, acamparon en Sucot.

6 Y partidos de Sucot, asentaron en Etham, que está al cabo del desierto.

7 Partieron de Etam y se volvieron a Pi-hahirot, que está frente a Baal-zefón; y acamparon delante de Migdol.

8 Y partiendo de delante de Pi-hahirot, pasaron por en medio del mar al desierto, y anduvieron camino de tres días por el desierto de Etam, y acamparon en Mara.

9 Partieron de Mara y llegaron a Elim; y en Elim había doce fuentes de agua, y sesenta y diez palmeras; y acamparon allí.

10 Partieron de Elim y acamparon junto al Mar Rojo.

11 Partieron del Mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.

12 Partieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca.

13 Partieron de Dofca y acamparon en Alús.

14 Y partidos de Alús, asentaron en Rephidim, donde no había agua para que el pueblo bebiese.

15 Partieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinaí.

16 Partieron del desierto de Sinaí y acamparon en Kibrot-hataava.

17 Partieron de Kibrot-hataava y acamparon en Hazerot.

18 Partieron de Hazerot y acamparon en Ritma.

19 Partieron de Ritma y acamparon en Rimón-parez.

20 Partieron de Rimón-parez y acamparon en Libna.

21 Y partidos de Libna, asentaron en Rissa.

22 Y partidos de Rissa, asentaron en Keelatha.

23 Partieron de Ceelata y acamparon en el monte de Sefer.

24 Partieron del monte de Sefer y acamparon en Harada.

25 Y partidos de Haradah, asentaron en Makhelot.

26 Partieron de Makhelot y acamparon en Tahat.

27 Partieron de Tahat y acamparon en Tara.

28 Partieron de Tara y acamparon en Mitca.

29 Partieron de Mitca y acamparon en Hashmoná.

30 Partieron de Hashmonah y acamparon en Moseroth.

31 Partieron de Moserot y acamparon en Bene-jaacán.

32 Y partidos de Bene-jaacán, asentaron en Hor-hagidgad.

33 Partieron de Hor-haguidgad y acamparon en Jotbata.

34 Y partidos de Jotbata, asentaron en Ebrona.

35 Y partidos de Ebrona, asentaron en Ezión-gaber.

36 Partieron de Ezión-gaber y acamparon en el desierto de Zin, que es Cades.

37 Y partiendo de Cades, asentaron en el monte de Hor, en el límite de la tierra de Edom.

38 Y Aarón el sacerdote subió al monte Hor por mandato del Señor, y allí murió, a los cuarenta años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el primer día del quinto mes.

39 Y Aarón tenía ciento veinte y tres años cuando murió en el monte Hor.

40 Y el rey Arad el cananeo, que habitaba al sur en la tierra de Canaán, oyó hablar de la venida de los hijos de Israel.

41 Partieron del monte Hor y acamparon en Zalmona.

42 Partieron de Zalmona y acamparon en Punón.

43 Partieron de Punón y acamparon en Obot.

44 Y partidos de Obot, asentaron en Ijeabarim, en el término de Moab.

45 Partieron de Iim y acamparon en Dibón-gad.

46 Y partidos de Dibongad, asentaron en Almón-diblataim.

47 Partieron de Almón-diblataim y acamparon en los montes de Abarim, frente a Nebo.

48 Partieron de los montes de Abarim y acamparon en los campos de Moab, junto al Jordán, cerca de Jericó.

49 Y acamparon junto al Jordán, desde Bet-jesimot hasta Abel-sitim en los campos de Moab.

50 Y el Señor habló a Moisés en los campos de Moab, junto al Jordán, cerca de Jericó, diciendo:

51 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando paséis el Jordán a la tierra de Canaán;

52 Entonces echaréis de delante de vosotros a todos los habitantes de la tierra, y destruiréis todas sus imágenes, y destruiréis todas sus imágenes fundidas, y derribaréis por completo todos sus lugares altos;

53 Y despojaréis a los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque os he dado la tierra para que la poseáis.

54 Y repartiréis la tierra por suerte en heredad entre vuestras familias; ya los más les daréis más herencia, ya los pocos les daréis menos herencia; la heredad de cada uno será en el lugar que le tocó en suerte; según las tribus de vuestros padres heredaréis.

55 Pero si no echais de delante de vosotros a los moradores de la tierra; entonces acontecerá que lo que dejéis de ellos, será aguijones en vuestros ojos, y espinas en vuestros costados, y os afligirán en la tierra en que habitáis.

56 Y acontecerá que haré con vosotros lo que pensaba hacer con ellos.

CAPÍTULO 34

Los límites de la tierra — Los hombres que dividen la tierra.

1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2 Manda a los hijos de Israel, y diles: Cuando entréis en la tierra de Canaán; (Esta es la tierra que os tocará en heredad, sí, la tierra de Canaán con sus términos;)

3 Y vuestro lado sur será desde el desierto de Zin hasta la costa de Edom, y vuestro límite sur será la costa exterior del mar Salado hacia el oriente;

4 Y tu término se volverá desde el sur hasta la subida de Akrabbim, y pasará a Zin; y su salida será desde el sur hasta Cades-barnea, y seguirá hasta Hazar-addar, y pasará hasta Azmón;

5 Y el límite tomará un compás desde Azmón hasta el río de Egipto, y sus salidas estarán en el mar.

6 Y en cuanto al límite occidental, tendréis por límite el mar grande; esta será vuestra frontera occidental.

7 Y este será vuestro límite norte; desde el gran mar os señalaré el monte Hor;

8 Desde el monte Hor señalaréis vuestro término hasta la entrada de Hamat; y las salidas de la frontera serán a Zedad;

9 Y seguirá este límite hasta Zifrón, y sus salidas estarán en Hazar-enán; este será vuestro límite norte.

10 Y señalaréis vuestro límite oriental desde Hazar-enán hasta Sefam;

11 Y descenderá el término desde Sefam hasta Ribla, al oriente de Ain; y descenderá el término, y llegará hasta la parte de la mar de Cineret al oriente;

12 Y descenderá este término al Jordán, y sus salidas serán al mar Salado; esta será vuestra tierra con sus términos alrededor.

13 Y Moisés mandó a los hijos de Israel, diciendo: Esta es la tierra que heredaréis por sorteo, la cual Jehová mandó dar a las nueve tribus ya la media tribu;

14 Porque la tribu de los hijos de Rubén conforme a las casas de sus padres, y la tribu de los hijos de Gad conforme a las casas de sus padres, han recibido su heredad; y la mitad de la tribu de Manasés ha recibido su heredad;

15 Las dos tribus y la media tribu han recibido su heredad de este lado del Jordán, cerca de Jericó, al oriente, hacia el nacimiento del sol.

16 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

17 Estos son los nombres de los varones que os repartirán la tierra; Eleazar el sacerdote, y Josué hijo de Nun.

18 Y tomaréis un príncipe de cada tribu, para repartir la tierra por heredad.

19 Y los nombres de los varones son estos; De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefone.

20 Y de la tribu de los hijos de Simeon, Shemuel hijo de Ammiud.

21 De la tribu de Benjamín, Elidad hijo de Quislón.

22 y el príncipe de la tribu de los hijos de Dan, Bukki hijo de Jogli.

23 El príncipe de los hijos de José, por la tribu de los hijos de Manasés, Hanniel hijo de Efod.

24 y el príncipe de la tribu de los hijos de Ephraim, Kemuel hijo de Shiptan.

25 y el príncipe de la tribu de los hijos de Zabulón, Elizafán hijo de Parnach.

26 y el príncipe de la tribu de los hijos de Isacar, Paltiel hijo de Azán.

27 Y el príncipe de la tribu de los hijos de Aser, Ahihud hijo de Shelomi.

28 y el príncipe de la tribu de los hijos de Neftalí, Pedahel hijo de Amiud.

29 Estos son los que mandó Jehová que repartieran la heredad a los hijos de Israel en la tierra de Canaán.

CAPÍTULO 35

Cuarenta y ocho ciudades para los levitas — Seis de ellas ciudades de refugio — Las leyes del asesinato.

1 Y habló Jehová a Moisés en los campos de Moab, junto al Jordán, cerca de Jericó, diciendo:

2 Manda a los hijos de Israel que den a los levitas, de la heredad de su posesión, ciudades en que habiten; y daréis también a los levitas ejidos por las ciudades en sus alrededores.

3 Y en las ciudades tendrán que habitar; y sus ejidos serán para sus ganados, y para sus bienes, y para todas sus bestias.

4 Y los ejidos de las ciudades que daréis a los levitas, serán mil codos alrededor desde el muro de la ciudad para afuera.

5 Y mediréis desde fuera de la ciudad al lado oriental dos mil codos, y al lado sur dos mil codos, al lado occidental dos mil codos, y al lado norte dos mil codos; y la ciudad estará en medio; esto será para ellos los ejidos de las ciudades.

6 Y entre las ciudades que daréis a los levitas, habrá seis ciudades de refugio, las cuales señalaréis al homicida, para que huya allá; ya ellas añadiréis cuarenta y dos ciudades.

7 Y todas las ciudades que daréis a los levitas, serán cuarenta y ocho ciudades; las daréis con sus ejidos.

8 Y las ciudades que daréis serán de la posesión de los hijos de Israel; de los que tienen mucho, darán mucho; mas de los que tienen poco, poco les daréis; cada uno dará de sus ciudades a los levitas conforme a su heredad que heredare.

9 Y el Señor habló a Moisés, diciendo:

10 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando paséis el Jordán a la tierra de Canaán,

11 Entonces os señalaré ciudades para que sean ciudades de refugio para vosotros; para que huya allá el homicida, el que mata a cualquiera por descuido.

12 Y os serán ciudades de refugio del vengador; que el homicida no muera, hasta que comparezca ante la congregación en el juicio.

13 Y de estas ciudades que daréis, seis ciudades tendréis por refugio.

14 Tres ciudades daréis de este lado del Jordán, y tres ciudades daréis en la tierra de Canaán, las cuales serán ciudades de refugio.

15 Estas seis ciudades serán refugio para los hijos de Israel, y para el extranjero y el que mora entre ellos; para que huya allá cualquiera que matare a otro por yerro.

16 Y si lo hiere con instrumento de hierro, y muere, es homicida; el homicida ciertamente será condenado a muerte.

17 Y si lo hiriere arrojando una piedra con que muera, y muriere, es homicida; el homicida ciertamente será condenado a muerte.

18 O si lo hiere con arma de mano de madera, con que muera, y muere, es homicida; el homicida ciertamente será condenado a muerte.

19 El mismo vengador de la sangre matará al homicida; cuando lo encuentre, lo matará.

20 Pero si lo empuja con odio, o lo lanza al acecho, que muera;

21 O en la enemistad lo herirá con la mano, y morirá; el que lo hirió ciertamente morirá; porque es un asesino; el vengador de la sangre matará al homicida cuando lo encuentre.

22 Pero si lo embistiere de repente sin enemistad, o le echare algo sin acecharlo,

23 O con cualquier piedra, con la cual un hombre pueda morir, sin verlo, y arrojársela, y morirá, y no fue su enemigo, ni buscó su daño;

24 Entonces la congregación juzgará entre el homicida y el vengador de sangre conforme a estos juicios;

25 Y la congregación librará al homicida de mano del vengador de sangre, y la congregación lo restituirá a la ciudad de su refugio, adonde había huido; y habitará en ella hasta la muerte del sumo sacerdote, el cual era ungido con el óleo santo.

26 Mas si el homicida en algún tiempo pasare fuera de los límites de la ciudad de su refugio, adonde había huido;

27 Y el vengador de sangre lo hallará fuera de los límites de la ciudad de su refugio, y el vengador de sangre matará al homicida; no será culpable de sangre;

28 Porque debía quedarse en la ciudad de su refugio hasta la muerte del sumo sacerdote; pero después de la muerte del sumo sacerdote, el homicida volverá a la tierra de su posesión.

29 Así que estas cosas os serán por estatuto de juicio por vuestras generaciones en todas vuestras habitaciones.

30 Cualquiera que matare a una persona, al homicida se le dará muerte por boca de los testigos; pero un solo testigo no testificará contra ninguna persona para causarle la muerte.

31 Tampoco tomaréis satisfacción por la vida de un homicida, que es culpable de muerte; pero ciertamente será muerto.

32 Y no tomaréis satisfacción por el que huye a la ciudad de su refugio, para que vuelva a habitar en la tierra, hasta la muerte del sacerdote.

33 Así no contaminaréis la tierra en que estáis; por sangre contamina la tierra; y la tierra no puede ser limpiada de la sangre que en ella se derrama, sino por la sangre del que la derramó.

34 No profanéis, pues, la tierra que habéis de habitar, en la cual yo habito; porque yo, el Señor, habito entre los hijos de Israel.

CAPÍTULO 36

La herencia de las hijas asegurada por casarse en sus propias tribus: Las hijas de Zelofehad.

1 Y los principales padres de las familias de los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de los hijos de José, se acercaron y hablaron delante de Moisés y de los príncipes, los principales padres de los hijos de Israel;

2 Y dijeron: El Señor mandó a mi señor que diera la tierra en heredad por sorteo a los hijos de Israel; y el Señor mandó a mi señor que diera la heredad de Zelofehad nuestro hermano a sus hijas.

3 Y si se casare con alguno de los hijos de las otras tribus de los hijos de Israel, entonces su heredad será quitada de la heredad de nuestros padres, y será puesta en la heredad de la tribu en que fueron recibidos; así será tomado de la suerte de nuestra heredad.

4 Y cuando sea el jubileo de los hijos de Israel, entonces su heredad será atribuida a la heredad de la tribu en que fueron recibidos; así será quitada su heredad de la heredad de la tribu de nuestros padres.

5 Y mandó Moisés a los hijos de Israel conforme a la palabra de Jehová, diciendo: Bien ha dicho la tribu de los hijos de José.

6 Esto es lo que manda el Señor acerca de las hijas de Zelofehad, diciendo: Que se casen con quien mejor les parezca; solamente con la familia de la tribu de sus padres se casarán.

7 Así no se cambiará la heredad de los hijos de Israel de tribu en tribu; porque cada uno de los hijos de Israel se guardará en la heredad de la tribu de sus padres.

8 Y toda hija que poseyere heredad en cualquier tribu de los hijos de Israel, se casará con uno de la familia de la tribu de su padre, para que los hijos de Israel gocen cada uno de la heredad de sus padres.

9 Ni la heredad pasará de una tribu a otra tribu; pero cada una de las tribus de los hijos de Israel se guardará en su propia heredad.

10 Tal como el Señor mandó a Moisés, así lo hicieron las hijas de Zelofehad;

11 Porque Mahala, Tirsa, Hogla, Milca y Noé, hijas de Zelofehad, se casaron con los hijos de los hermanos de su padre;

12 Y ellos se casaron en las familias de los hijos de Manasés el hijo de José, y su heredad permaneció en la tribu de la familia de su padre.

13 Estos son los mandamientos y los juicios que mandó Jehová por mano de Moisés a los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán de Jericó.

Biblioteca de las Escrituras:

Sugerencia de búsqueda

Escriba una sola palabra o use comillas para buscar una frase completa (por ejemplo, "porque de tal manera amó Dios al mundo").

scripture

Para obtener recursos adicionales, visite nuestro Recursos para miembros página.